Isabel Pantoja, visto para sentencia

Escueta y seria, la artista sólo llegó a afirmar: «Estoy de acuerdo con mi abogado, muchas gracias a todos»

Isabel Pantoja, ayer, en la última sesión de la vista oral por el «caso «Blanqueo». La artista se enfrenta a una petición del fiscal de tres años y medio de prisión.
Isabel Pantoja, ayer, en la última sesión de la vista oral por el «caso «Blanqueo». La artista se enfrenta a una petición del fiscal de tres años y medio de prisión.

Humilde, entera –a pesar del estado de ansiedad que le atenaza desde hace meses– y muy seria. Así culminó Isabel Pantoja la vista oral por el «caso Blanqueo».

Humilde, entera –a pesar del estado de ansiedad que le atenaza desde hace meses– y muy seria. Así culminó Isabel Pantoja la vista oral por el «caso Blanqueo», que ha durado siete meses y tras veintisiete sesiones en las que ha compartido banquillo con dos de sus «enemigos íntimos»: su expareja sentimental Julián Muñoz y la ex mujer de éste, Maite Zaldívar.

«Solamente decirles que estoy de acuerdo con mi abogado, muchas gracias a todos». Es el escueto alegato que hizo suyo la tonadillera cuando el presidente del tribunal que juzga este macroprocedimiento le ofreció su derecho a pronunciar la última palabra, para sentenciar a renglón seguido el visto para sentencia.

Vitoreada a la salida

Con todo, apesadumbrada, Pantoja –que de nuevo fue vitoreada por sus seguidores a la salida de los juzgados, aunque parecía inmune a las muestras de apoyo– no quiso hacer comentario alguno además de la citada frase, pese a haber tenido la posibilidad de defender su inocencia. Normal, si se tiene en cuenta su estado de salud y lo parca que palabras que ella puede ser cuando así lo considera oportuno. Sí lo hizo su abogado, José Ángel Galán, quien pidió la absolución de su patrocinada por falta de pruebas, además de cimentar su alegato en que la artista tenía «una enorme capacidad de generar ingresos» antes de su relación con Muñoz. El letrado afirmó que desde la defensa «negamos la mayor» en alusión al delito de blanqueo de capitales que se le imputa en la causa y por el que la Fiscalía Anticorrupción solicita para ella la pena de tres años y medio de prisión, además de multa de 3,6 millones.

«Siempre hemos confiado en la Justicia y esperamos que le declaren inocente tras haber acreditado su inocencia», enfatizó el defensor en declaraciones a los periodistas una vez finalizado el juicio.

En la Sala, Galán puso en tela de juicio los informes policiales y de la Agencia Tributaria que sustentan el delito del que se acusa a Pantoja para afirmar que poseen «errores flagrantes» y criticar que en ellos se hubiera comparado el comportamiento financiero de Pantoja «con el de un narcotraficante», como esbozó uno de los peritos que participó en la investigación, y que contribuyó en su opinión al «juicio paralelo y mediático» al que se vio sometida desde 2007.

Por otra parte, negó que la relación de la cantante y Julián Muñoz se hubiera iniciado antes de febrero de 2003, cuando se produjo la compra del apartamento del Hotel Guadalpín, inmueble que, según la Fiscalía Anticorrupción se adquirió con fondos del exalcalde marbellí. De igual modo, rechazó que se hubiera producido un cambio en la formula jurídica llevada acabo por la acusada para adquirir propiedades.

Zaldívar, para quien la acusación solicita tres años y medio de prisión y 2,6 millones de euros de multa, afirmó con voz nerviosa que «nunca pensé, ni he tenido motivo para hacerlo, que el dinero que había en mi casa, el cual yo me llevé, podía venir de un sitio que no fuera de su trabajo», en alusión a su ex marido. También soltó una frase lapidaria: «En sus manos está mi libertad».

La acusada insistió en que nunca pensó, ni siquiera a partir de su separación en el año 2003, que existiera «ningún problema ni judicial, ni fiscal ni de Hacienda ni de nada», para añadir que «si esta gente que está más preparada que yo no tenía ningún indicio, por qué lo iba a tener yo desde mi casa».

El único que rechazó su derecho a ejercer la última palabra fue el ex alcalde de Marbella que mantuvo un mutismo absoluto.