Las otras penas de Isabel Pantoja: el dinero y sus hijos

Febrero ha sido un mes negro para Isabel. Ha perdido un contrato de 1,7 millones para hacer una serie sobre su vida y no ha renovado con su discográfica. Pese a sus problemas económicos, acaba de pagar la matrícula para que Kiko sea entrenador y se aleje de la noche.

Febrero ha sido un mes negro para Isabel. Ha perdido un contrato de 1,7 millones para hacer una serie sobre su vida y no ha renovado con su discográfica. Pese a sus problemas económicos, acaba de pagar la matrícula para que Kiko sea entrenador y se aleje de la noche.

«Ella está muy mal. Tanto que a veces ha pensado en tomarse un bote de pastillas y acabar con todo». Son las 11 de la mañana del 28 de febrero, día de Andalucía, la tierra que vio nacer a María Isabel Pantoja Martín hace 62 años. Al otro lado, quien nos hace esta dura revelación conoce muchos detalles de la dramática actualidad de la tonadillera, que en 2016 dejó atrás la cárcel de Alcalá de Guadaíra (Sevilla) pero ha seguido cumpliendo otras penas en su finca gaditana de Cantora. Y febrero ha sido, sin duda, una cadena perpetua de disgustos. De todos es conocido su encierro voluntario en la finca que heredó de Paquirri. Allí Isabel lleva meses dedicada a cuidar de su madre, doña Ana, de 87 años, aquejada de una enfermedad degenerativa. Al dolor de convivir con este deterioro de su salud, se ha sumado un nuevo episodio: la matriarca sufrió una recaída, según se comenta, de la que se está recuperando lentamente.

Como las desgracias siempre traen compañía, y en el caso de Isabel, multitud, el calendario ha seguido sumando malas nuevas. El 12 de febrero expiraba, sin expectativas de renovación, el contrato que la tonadillera había firmado con Universal Music Spain, la discográfica a la que había unido su futuro artístico cuando su presente todavía era una celda compartida. De hecho, fue su productora musical la que, según hemos podido confirmar, le había adelantado 800.000 euros del caché de su disco post encierro, «Hasta que se apague el sol», con el que restaba un buena tajada al millón de euros de su condena por blanquear lo robado por Julián Muñoz. El desventurado finiquito entre la Pantoja y la empresa que preside Narcís Rebollo, marido de Eugenia Martínez de Irujo, fue adelantado hace tres meses por la revista «Corazón». Entonces, Universal lo refutó vía comunicado asegurando que «el contrato sigue en plena vigencia» además de adelantar que la discográfica «se encuentran en estos momentos trabajando en los próximos conciertos de Isabel Pantoja». Lo cierto y verdad es que la cantante firmó 20 actuaciones, de las que solo se han contado y cantado 11.

En su club de fans, que llevan guardando ausencia a la diva desde que el 13 de enero de 2018 meneó su bata de cola en Gran Canaria, nos argumentan así los motivos del desencuentro: «La discográfica quería continuar haciendo galas bajando su caché –de 100.000 euros por concierto– e Isabel se negó, a eso y a cantar sin los setenta músicos que la han acompañado desde que empezó, en noviembre de 2016 en el teatro de Aranjuez (Madrid). Dicen que no les sale rentable, pero ella ha estado mucho tiempo sin actuar porque tenía contrato de exclusividad. Debería reclamar». Para nuestra sorpresa, las admiradoras de Isabel aprovechan la oportunidad para darle una de cal a Agustín Pantoja (54), hermano versus representante, al que responsabilizan de su escasa proyección profesional: «Él quiere protegerla pero una cantante se debe a su público y Agustín la acapara demasiado. Y ella tiene que trabajar». Dicho esto, lo cierto es que fue bajo el amparo de su consanguíneo cuando Isabel rubricó, en junio de 2017, un desorbitado contrato de 1,7 millones de euros para hacer una serie biográfica con la compañía mexicana BTF Media, que iba a empezar a rodarse en noviembre para regocijo de sus devotos. Sin embargo, el último jueves de este febrero para olvidar, los asesores de Isabel daban por extinguido el acuerdo tras finalizar sin respuesta el plazo para su ratificación. De la millonaria cifra prometida, la cantante recibió un único plazo, tras la firma, de 396.000 euros, con los que ha seguido pagando pufos. Nada más presentar la factura de este ingreso –para hacer frente a los impuestos–, la empresa BTF fue inspeccionada por Hacienda. «El dinero venía de Miami y creemos que por eso saltaron las alarmas. Al ser un dinero proveniente del extranjero debieron pensar que estaba trayendo efectivo de fuera de España. Todo lo que hace Isabel está fiscalizado, si abre una cuenta, si hace un pago. Es desesperante. Ella ya cumplió», ratifican los que han vivido en primera persona los desahogos de la artista. El malogrado «biopic» iba a constar de trece capítulos, que serían rodados en España, a excepción de algún recorrido por países suramericanos en los que Isabel también ocupa un lugar entre las más grandes desde hace 30 años.

Ante este desolador panorama, la protagonista de «Yo soy esa» sopesa ahora ofertas para organizar cuatro conciertos, con un importante apoyo económico exógeno, mientras encuentra otro insigne postor con el que grabar la película de su azorada existencia. Mediaset, recurrente tabla de salvación financiera de los Pantoja, siempre ha estado en su quiniela. De hecho, la cadena de Fuencarral le había ofrecido participar en varios proyectos, como «Factor X» o «Planeta Calleja», que su vinculación ahora extinta con BTF había imposibilitado. Mientras deshoja la margarita artística, la tonadillera promociona el chiringuito de Vasile en instagram; donde día sí noche también ella y su corte pagan y piden votos para que Kiko Rivera y cía sigan viviendo del cuento de «Gran Hermano Dúo». Al igual que ocurrió cuando la que estaba encerrada y en nómina era Chabelita, benjamina del clan, la cantante duerme más tranquila cuando a sus retoños les velan Jorge Javier Vázquez y familia. Fue en el reality donde su primogénito desveló, a mediados de enero, su adicción a las drogas, ante el estupor general: «Consumía hachís y marihuana todos los días, también cocaína –desveló Kiko–. Para mi ir a trabajar era pegarme una fiesta, no rendía en mi trabajo, no daba lo que tenía que dar». Tras esta valiente confesión, Isabel, conocedora y sufridora de sus problemas de salud, ideó una salida profesional para el DJ, que le aleje del mundo de la noche. LA RAZÓN ha tenido acceso al documento de la Cenafe (Centro Nacional de Formación de Entrenadores) que acredita que la folclórica ha pagado la matrícula para que Kiko pueda convertirse en entrenador de fútbol «de técnico deportivo de grado medio nivel 1 y nivel 2 y técnico deportivo de grado superior 3». Francisco tendría que comenzar sus estudios con un curso intensivo este verano. Curiosamente, Isabel firmó esta reserva el 9 de febrero, fecha en la que, el otrora llamado Paquirrín, cumplía 35 años. «Pantoja no está bien económicamente, la están ayudando algunos de sus amigos –nos revela otro de sus íntimos–, pero sus hijos son su prioridad. A Kiko le paga hasta la hipoteca del piso de Madrid. Chabelita le da otros quebraderos, pero se financia sola. Isabel necesita ingresos. Tiene muchas cargas». Acabó febrero y Kiko se libró de la expulsión de GH. «Ojalá llegues donde quieras llegar, en el concurso y en la vida, porque te quiero», le deseó su hermano Cayetano. Pues eso, que Dios reparta suerte. Esta familia la va necesitando.

«En 10 años podría entrenar al Betis o al Sevilla»

Miguel Ángel Galán, presidente de la CENAFE (Centro Nacional de Formación de Entrenadores) ha confirmado a LA RAZÓN que el hijo de Isabel Pantoja tiene plaza reservada en el curso intensivo de entrenadores que se inicia en junio: «Nos llamó una persona cercana a Isabel para interesarse y tras conocer cómo funcionábamos y las tarifas, hizo el pago». Los tres niveles que ha abonado la tonadillera para que su hijo se convierta en entrenador profesional cuestan 3.275 euros. «En dos años y medio, si se lo toma en serio, podría ya tener su título –continúa Galán–. Su fama no tiene por qué ser un inconveniente, pero es verdad que como cualquiera luego tiene que conseguir resultados con el equipo que lleve». Entre las asignaturas que tendrá que superar el hijo más pequeño de Paquirri están Preparación Física, Táctica o Primeros Auxilios, tras unas pruebas de acceso que son «bastantes sencillas». La CENAFE (www.cenafe.es) tiene oficinas en toda España, por lo que el primogénito de Pantoja podrá elegir el lugar donde estudiar para ser candidato a los banquillos del fútbol nacional. «Tras los cursos, hay un proceso de aprendizaje, de entrenar en Tercera o fútbol base. Después, en ocho y diez años, con constancia y compromiso, podría incluso entrenar al Betis o al Sevilla».