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¿Quién viste ahora a Felipe VI?

Desde su posado oficial en Mallorca, el rey ha sorprendido con un cambio de imagen, más moderno y fresco, que no ha pasado desapercibido.

Desde su posado oficial en Mallorca, el rey ha sorprendido con un cambio de imagen, más moderno y fresco, que no ha pasado desapercibido.

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El vestuario siempre ha sido un arma con la que comunicar el rango, la clase social e incluso el estado de ánimo. Hay reyes que han marcado tendencia, como Eduardo VIII, casado con Wallis Simpson, que revolucionaba siempre los salones cuando entraba con sus valientes apuestas textiles. Otros han sido anodinos y se han puesto lo que su ayuda de cámara les proponía. También hay monarquías excesivamente estrictas en sus normas textiles como la japonesa; otras, con más licencias, como las nórdicas; y luego está la inglesa con sus odas al color, al tocado, al bolso impertérrito de Isabel II y a los chalecos del príncipe Carlos. Por el contrario, Felipe VI es más de mantener un perfil bajo en el vestir que en querer ser un icono de tendencias. Su referente en los actos oficiales es su padre y en su estilo informal sigue la moda de su grupo de amigos: mocasines castellanos, vaqueros levis, camisas lisas o de pequeños cuadritos con las iniciales bordadas, polos de piqué y jersey sobre los hombros. Sin embargo, desde este verano hemos percibido cierto cambio. Sorprendió la camisa azul que escogió para los posados en Mallorca, con sus mangas remangadas, su cuello ancho y un estampado «arriesgado» para alguien que como él no ha parecido interesarse por la moda hasta el día de hoy o el contraste blanco y negro cuando fue a visitar a su padre al hospital. Quizá a Don Felipe le esté pasando lo que el experto en moda masculina Miguel Bañón desarrolla como teoría «a partir de los 50, los hombres tienden a volver a un estilo que les ubique de nuevo en los 40. Igual que a muchos hombres de cierta posición les obsesiona parecer que tienen 40, cuando en realidad tienen 30. El Rey busca ahora algo con más frescura y juventud». Teniendo en cuenta que el sector textil aporta más del 3 por ciento del PIB, tampoco sería raro que el Jefe del Estado, como embajador de nuestro país, quisiera ser imagen en el exterior de ese importante sector industrial. Según detalla el sastre y diseñador, Manuel García Madrid, «Don Felipe es clásico. Lleva trajes muy bien hechos pero conservadores, con la solapa ancha con la punta redondeada, nunca la lleva en pico, no veo diferencia en el vestir con su padre. De acuerdo que él es una Institución, no un Beckham, pero el vestido significa mucho. Dicho lo cual, noté un cambio este verano cuando fue a visitar a su padre a la clínica, fue un siemple cambio de color porque siempre lleva el mismo traje, don Felipe es sota, caballo y rey. No lo critico porque cada cual tiene que ir como se sienta cómodo, pero sí que le daría pequeños matices para que no pareciera que siempre va igual. Con la planta perfecta que tiene, le haría el pantalón más estrecho con un bajo de 19 centímetros, las chaquetas se las entallaría más, las solapas se las iría cambiando, las hombreras serían más suaves porque tiene una buena espalda y no necesita marcar tanto, huiría de los trajes tan armados e introduciría una gama de color más amplía más allá del azul, gris y negro, hay colores tostados o rayas diplomáticas o cuadro ventana en tejidos de lana rústica con mezcla de lana cashemire o seda, que le darían un aspecto más relajado. Es joven y estamos en 2019, tendría que reflejar la sociedad en la que vive». En este sentido Bañón coincide en que «un rey no tiene que ser un icono de estilo, tiene que ser el mejor representante de un país. En un principio parece que intentó cierto continuismo con su padre, transmitir tranquilidad e incluso más edad, pero creo que hoy en día, en el que hay tantos hombres que se visten mal, lo clásico es la nueva elegancia. Su estilo debe transmitir confianza, seguridad y liderazgo».

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Cómo vestir al Rey; por José Luis Díez-Garde

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Cuatro prestigiosos diseñadores españoles presentan sus exclusivas propuestas para vestir a Felipe VI

Avellaneda

El diseñador apuesta por renovar el estilo de Don Felipe cuando viste de esmoquin y opta por una chaqueta de terciopelo, «con solapas y bolsillos en seda negra, pantalón de lana fría en negro con galón del mismo tejido y color que la chaqueta». Una de sus novedades son los gemelos: «Apostaría por unos gemelos joya con alguna de las piezas que tienen en la familia adaptadas para esta fin». Así, el Rey destacaría entre la realeza con un estilo que habla mucho del ADN español y del gusto por el detalle y el glamour del propio Avellaneda

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Kiko Font, de Duarte

«Hemos decidido este look ya que el Rey es un gran aficionado al deporte, sobre todo a las regatas», explica el director creativo de la firma Duarte, que ya se ha hecho un hueco por derecho propio en la semana de la moda madrileña. «En nuestra colecciones siempre hacemos un guiño a las prendas más sport y qué mejor que una parka de nuestra nueva colección, en sarga de algodón impermeable con acolchado interior, acompañada de un pantalón largo más relajado en corte reguarl Fit». Seguro que Don Felipe sabe apreciar este diseño de la marca española.

J. Älvarez, de Mans Concept

«El traje que he diseñado para el Rey es clásico, pero con detalles más innovadores o arriesgados, como el cruce de la chaqueta, que es algo más ajustada a como lo suele llevar», comenta el diseñador que, además, apuesta por renovar los estampados de Don Felipe. «Siempre suele ir de marino, grises o negros, y yo le animaría a usar algo tipo la raya diplomática, el Príncipe de Gales o el cuadro Vichy». El resultado es un traje renovado y fresco, que perfectamente podría lucir nuestro monarca en cualquier momento.

The concrete

Fernando García de la Calera apuesta por ofrecer ideas a Don Felipe de cómo debería vestir en un paseo por Madrid. «Es un look para pasear por la capital, más informal, pero sigue siendo elegante. La clave es que es casual, más relajado», confiesa el diseñador, famoso por ser un sastre que innovó en nuestro país al emplear tejidos denim para confeccionar trajes impecables. «Es un look de otoño, con chaqueta y gorro de lana, que le da un aire más fresco. Es cómo me gustaría ver al Rey, que sin ser algo demasiado chocante le daría un aire menos rígido».