Viva el surrealismo

La Fundación Mapfre reúne en una muestra el espíritu de este movimiento. Vea las fotografías más impactantes.

La fotografía «El violín de Ingres» (1924), de Man Ray
La fotografía «El violín de Ingres» (1924), de Man Ray

El encuentro del surrealismo con la fotografía fue un proceso de apropiación. El lenguaje subversivo de la realidad debía tomar las medidas del nuevo idioma visual que dominaría el siglo XX. El resultado fue una época de experimentación y de descubrimiento en la que surgieron maestros intachables y fotografías míticas. Man Ray, con su célebre imagen «El violin de Ingres» (la modelo que posa es Kiki de Montparnarsse), Claude Cahun, Eugene Atget, Paul Nougé, André Bretón, Paul Éluard, René Magritte, Antonin Artaud, entre otros, cambiaron el significado de lo que era la realidad y lo trasladaron del mundo de la pintura al del obturador. La fundación Mapfre trae a España la exposición «La subversión de las imágenes: surrealismo, fotografía, cine», realizada por el Centre Pompidou de París. Se trata de la primera colaboración entre las dos instituciones, y el Fotomuseum Winterthur, de Winterthur (Suiza). La muestra, comisariada por Quetin Bajac, Clémente Cheroux, Guillaume Le Gall, Michel Poivert y Philillpe-Alain Michaud, presenta cuatrocientas obras de gran calidad para mostrar al público cómo las imágenes que emergen del subsconsciente rompieron los estrechos márgenes del racionalismo.

Poética vigente«Los surrealistas no querían hacer arte, querían plantear una forma diferente de ver la realidad, en general, no quieren entender la fotografía como un género artístico, sino como una manera de certificar que sus obsesiones no están en el campo del arte sino en el de la realidad. Es una poética todavía vigente», explica Pablo Jiménez Burillo, director General de la Fundación Mapfre, y añade: «Lo mejor de la exposición no es que estén todas las piezas importantes, sino que está el espíritu surrealista en su expresión más genuina, en toda su efervescencia y entusiasmo». El comisario de la exposición Quentin Bajac, conservador Jefe del departamento de Fotografía del Centre Pompidou, destacó: «El surrealismo empieza en 1924 y se apaga con la muerte de Breton, la exposición se ciñe a los primeros 20 años del movimiento, los años de experimentación más activos y fecundos. Aunque el movimiento nació en París, rápidamente se extendió por el resto del mundo, la exposición da buena cuenta de ello. Se constituyeron grupos surrealistas en Bélgica, Eslovaquia y más allá del Atlántico, incluso hay un surrealista japonés en la exposición». Por su parte, Clément Cheroux, perteneciente también al Departamento de Fotografía del Pompidou, explicó que quisieron darle a la muestra una visión amplia del movimiento y mantener la diversidad de la fotografía surrealista y no limitarla, como han hecho en otras exposiciones: «A pesar de la diversidad artística, nos dimos cuenta de que había algunos conceptos que lo unificaban todo, esto nos dio la clave para dividir la exposición, tales como el automatismo, el teatro de la sinrazón y la acción colectiva». Breton encandiló en 1924 con «El manifiesto surrealista» a un exclusivo y pintoresco grupo de jóvenes que quisieron expresar por medio del arte su visión del mundo. Había nacido el surrealismo, un movimiento que influyó de tal manera que pasó a definir una forma de vida.

La foto autómataAnatol Marco Josepho patentó en 1924 su flamante invento: la cabina fotográfica automática, que más tarde fue adquirida por Photomaton Inc. Las primeras máquinas se instalaron en París en lugares tan transitados como las Galerías Lafayette y el Luna Park como una atracción más de feria. Cuando los surrealistas las descubren en sus actividades de grupo quedan fascinados con el invento, pues comparan el procedimiento con el de la escritura automática. Sus fotografías empiezan a publicarse en revistas especializadas como «Variétés» y «La révolution surréaliste». Breton, Dalí y Buñuel (en un autoretrato de fotomatón de la muestra) crearon arte con ellas.

- Dónde: Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23. Madrid.- Cuándo: hasta el 12 de septiembre.- Cuánto: entrada gratuita.