Los espías rusos tenían muy pocos secretos que vender según el FBI

Anna Chapman, de 28 años, es conocida en Manhattan como la «femme fatale» y una de las supuestas agentes. 

Casa de dos de los supuestos espías detenidos por el FBI
Casa de dos de los supuestos espías detenidos por el FBI

Todo lo contrario a los famosos espías Aldrich H. Ames y Robert P. Hanssen, que provocaron un daño incalculable a la Seguridad Nacional de Estados Unidos, los once supuestos agentes secretos rusos detenidos el domingo no tenían en su misión recoger información clasificada, según fuentes del FBI. Entre los cargos de los que se les acusan, destaca el de lavado de dinero y no registrarse como funcionario de un gobierno extranjero. De momento, parece que simplemente tenían que recoger información sobre Estados Unidos y enviarla a Moscú. Y esto es más que suficiente para que se enciendan las alarmas en los despachos del FBI al frente de la investigación. Además, las autoridades estadounidenses insisten en sus sospechas de que su propósito era infiltrarse en Estados Unidos en los círculos académicos y políticos para influir en las decisiones de Washington y favorecer a Moscú. Según sus pruebas, trabajaban en parejas como matrimonios para pasar desapercibidos a las órdenes del SVR – agencia de espías reciclada de la antigua KGB de la Unión Soviética. Una de las supuestas agentes secretas, Anna Chapman, de 28 años, conocida ya en Manhattan como la «femme fatale», ha indicado a la cadena ABC que planea defenderse ante los tribunales de los cargos de los que se le acusan. Los considera ridículos, aunque de momento le han cambiado la vida. En cambio, según los federales, es una persona muy peligrosa y pasaba información codificada desde las cafeterías Starbucks. Los funcionarios de la administración y analistas rusos hablan ya de una conspiración. Esta teoría se explica con la intención por parte del Partido Republicano de retrasar la votación del nuevo Tratado START que todavía tiene que ser ratificado por el Senado en Washington. Obama lo sabía en el G-20Eso sí, desde ambas administraciones se ha intentado limitar las consecuencias diplomáticas de este caso ahora que ambas capitales está dedicadas a «reiniciar» sus relaciones bilaterales. El propio secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, admitió que Barack Obama estaba al tanto de la operación del FBI cuando se encontró con su homólogo ruso Dimitri Medvedev en la cumbre en Canadá el fin de semana pasado. Pero confirmó que ninguno de los dos mandatarios trató la cuestión en sus reuniones. El mismo Obama fue interrogado en dos ocasiones por los periodistas acreditados ante la Casa Blanca el martes sobre esta operación, pero prefirió evitar sus preguntas. Mientras, el presidente Bill Clinton, de visita en Moscú en una conferencia sobre inversiones, respondió con una sonrisa cuando el primer ministro Vladimir Putin le comentó: «Creo que por allí en casa están metiendo a gente en la cárcel» en referencia a las detenciones del domingo.Alemania acusa de espionaje a chinaLa semana pasada también salió a la luz otro caso de espías internacionales. A tan sólo quince días para que Angela Merkel visite China, el Gobierno alemán acusó a dos diplomáticos del consulado chino en Alemania de espiar a los miembros del grupo religioso Falung Gong, fuertemente perseguidos en China. Según fuentes consultadas por la revista «Die Spiegel», agentes federales están investigando a los sospechosos, uno de ellos con un alto cargo dentro de la sede diplomática y que sería un cabecilla de la «oficina 610» –una agencia tipo a la Gestapo que creó el 6 de octubre de 1999 para perseguir a los practicantes de la «secta»–. «Die Spiegel» alerta de que este hecho podría ser un problema a largo plazo en las relaciones bilaterales, pues ya hubo un caso anterior en 2009.