Cádiz

Vigilar al vigilante por Lucas Haurie

La Razón
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Da escalofríos escribir simplemente la expresión «mafia policial», puesta de actualidad con la película «Grupo 7», que mal disimula la historia brutal y verdadera del Grupo X, y apenas esboza el trauma de por vida que le dejó a la periodista Rosa María López (Diario 16) su empeño en dar a conocer los manejos turbios de algunos agentes. Con el último episodio vivido en Cádiz, se acerca a la tonelada la droga bajo custodia de la autoridad robada en Andalucía en los últimos tres años. Una cantidad redonda, demasiado importante para atribuirla a la casualidad. De momento, no hay más presunto culpable que un madero de tercera fila, al que han empapelado junto a su socio a las esposas de ambos, pero los movimientos alrededor de sucesos similares en Málaga y Cádiz hacen sospechar de la existencia de una trama. De hecho, el Sindicato Unificado de Policía pronosticó el último robo sin que se pusieran medios para evitarlo. El cine nos acostumbró a esperar la actuación esclarecedora de la brigada de asuntos internos, pero en España se suceden los ministros del Interior sin que ninguno se atreva con ciertos chiringuitos paralelos a la seguridad del Estado, algunos en funcionamiento desde el franquismo. Los delegados del Gobierno son títeres políticos puestos para la foto pero que rara vez ejercen mando efectivo. O al menos, no se atreven a iluminar ciertas zonas de sombra. Nunca aparecerán los ladrones.