Europa

Bruselas

La Alianza Atlántica «adelgaza» para superar la Guerra Fría

La OTAN pasará hoy y mañana por el diván en Lisboa. La Alianza quiere quitarse no sólo arrugas, sino también quedarse con «más músculo y menos grasa», como ha dicho su secretario general, Anders Fogh Rasmussen, más de seis décadas después de su creación

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Para ello, no sólo acordará un nuevo planteamiento estratégico para los retos del futuro, replanteándose su lugar y funciones en el mundo, sino que también marcará plazos para los problemas del presente, Afganistán, y superará el miedo a los fantasmas del pasado, al estrechar la colaboración con Rusia.

No extraña por ello que Rasmussen esté «convencido de que ésta será una de las cumbres más importantes en la historia de la OTAN». A priori, gran parte de la atención de las conclusiones que sellen los Jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN se centrará en el nuevo concepto estratégico, que creará una institución «más eficaz, más implicada y más eficiente», según el danés.

5.000 empleos menos

Sobre el papel, la OTAN focalizará su capacidad de acción en aspectos clave, como la «ciberseguridad», el sistema de interceptación de misiles y el transporte aéreo. Por el camino, reducirá su estructura en hasta 5.000 personas, y las agencias pasarán de 14 a tres. Los socios mantendrán intacto el artículo 5 del tratado, en el que se blinda la defensa común cuando uno de los miembros es atacado, aunque el nuevo concepto estratégico subrayará la necesidad de ir más allá del suelo europeo para garantizar la seguridad, tal y como se ha esgrimido para intervenir en Afganistán.

Si esta revisión del concepto estratégico, en el que ha trabajado durante más de un año un «grupo de sabios» encabezado por la ex secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright, es la joya de la corona a priori, más impacto tendrá para los aliados las decisiones que se tomen respecto a la guerra en Afganistán

Los líderes aprobarán un calendario de retirada que arrancará el próximo año con la cesión de las tareas de seguridad en aquellas zonas menos conflictivas y culminará a finales de 2014 con la retirada de las fuerzas de combate. No obstante, y siguiendo los patrones de Washington y su estrategia en Irak, los aliados mantendrán su compromiso «a largo plazo» con los afganos, colaborando en la formación de las Fuerzas de Seguridad afganas.

Sin embargo, no será el nuevo plan de futuro ni Afganistán lo que puede dejar un mayor poso cuando los líderes abandonen Lisboa mañana, sino la nueva fase en la relación con Rusia que se abrirá a partir de su colaboración en el escudo antimisiles.

La integración de Moscú en este paraguas de defensa ha sido el empeño de Rasmussen, quien insiste en que con 200 millones se podrían vincular los sistemas antimisiles de EE UU, Europa y Rusia. De esta manera, si en un principio Moscú vio en este escudo una amenaza directa, el nuevo periodo abierto entre Rusia y Estados Unidos, el replanteamiento defensivo escudo y el cambio del foco de riesgo hacia Irán han calmado al presidente Dmitri Medvedev, quien parece dispuesto a respaldar el plan en Lisboa.

Sin embargo, para algunos, la OTAN seguirá sin tratar de raíz «los problemas de identidad que tiene», como opina José Ignacio Torreblanca del Consejo Europeo para las Relaciones Exteriores.

«Si la amenaza militar es residual en Europa, igual se debería mantener una Alianza residual», opina el experto, quien cree que, al final, la realidad terminará por adelgazar a la organización, debido al recorte medio del 7% de los presupuestos nacionales de defensa, que hacen inviable, incluso a corto plazo, la actual estructura. «La OTAN ni está preparada, ni le ha venido bien subirse a todos los trenes que pasan, como en el caso de Afganistán o los nuevos retos que plantea», concluye.


España, sin fecha de salida
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, acude hoy a la cumbre de la OTAN con la misma idea con la que fue a Afganistán hace apenas dos semanas: España no tiene fecha de salida. Así lo aseguran fuentes de La Moncloa, que insisten en que «no nos quedaremos eternamente, pero sí el tiempo que sea necesario», informa Macarena Gutiérrez desde Lisboa. Por este motivo, no se espera ningún anuncio concreto en la cita portuguesa.

Una vez tomada la decisión de estar en Afganistán, «con el coste político y humano que ello implica», según las mismas fuentes, el Gobierno español llegará hasta el final. La provincia de Bagdhis, bajo control español, no será una de las primeras en el calendario de retirada, porque aún no se dan las condiciones de seguridad necesarias. Zapatero irá acompañado de las ministras de Defensa, Carme Chacón, y Exteriores, Trinidad Jiménez.