Los votos de la discordia

El TSJC valida 57 papeletas del PP que le dan un edil más en detrimento de CiU. Dos días después rectifica y los populares piden amparo al Constitucional

La Razón
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BARCELONA- A poco menos de una semana para que se constituya el Ayuntamiento de Barcelona, el reparto de ediles sigue en el aire por un puñado de votos. Tras las elecciones del pasado 22 de mayo, CiU y PP estuvieron disputándose hasta el último minuto un concejal. Tras el recuento, la balanza se decantó para el lado de la federación nacionalista, que alcanzó los quince ediles, y el PP, ocho. La diferencia entre unos y otros se resumía en 56 votos dentro de un electorado de casi 1,2 millones de personas.
El PP, sin embargo, con la reforma de la ley electoral en la mano, decidió recurrir a la junta electoral para proceder al recuento de 66 votos. Después de todo, estas papeletas estaban bien marcadas, simplemente el exceso de euforia de los votantes les llevó a añadir inscripciones del tipo «Sí, sí» o «te quiero Alicia guapa», en alusión a la presidenta de los populares catalanes, Alicia Sánchez-Camacho. La reciente reforma de la ley electoral establece que no son anulables aquellas papeletas en las que el nombre del candidato esté bien «señalado», a diferencia del texto anterior. La reforma señala que, por el contrario, serán considerados nulos aquellos votos «modificados, añadidos o tachados». La junta electoral desestimó el recurso del PP y estos optaron por la vía contencioso-administrativa. O lo que es lo mismo, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).
La sala catalana estimó procedentes las quejas del PP y el martes dio por válidas 57 de las 66 papeletas analizadas. Los populares, por lo tanto, arrebataban por un voto el edil díscolo a CiU. Los nacionalistas, sin embargo, hicieron lo propio y presentaron un escrito aclaratorio ante el Tribunal arguyendo «varios errores materiales» en el recuento. Según los convergentes, esta sentencia validaba seis papeletas, a su juicio, nulas y daba por legales otras tres que los populares no habían reclamado. Dos días más tarde, la sala modificaba su propia sentencia, anulaba tres de los 57 votos y, donde dije digo, digo Diego, devolvía a CiU el edil ante la sorpresa de los populares. El propio alcalde electo, Xavier Trias, no pudo contenerse y reveló antes que nadie en Twitter el cambio de criterio de la sala.
La portavoz de la formación popular en el Ayuntamiento de Barcelona, Ángeles Esteller, no pudo contener su indignación y apuntó que «diga lo que diga CiU, el recuento incluye los 66 votos. Están todos pedidos, si no no estarían en el expediente. La junta electoral sólo envía las papeletas solicitadas». «No entendemos, además, cómo el TSJC ha modificado una sentencia firme a través de un auto aclaratorio», añadió Esteller. Resulta curioso, además, que, mientras el primer auto daba la razón al PP por unanimidad, en el segundo los magistrados no lo veían tan claro y CiU se impuso por un ajustado tres a dos.
A expensas del TC
Por lo tanto, el tira y afloja con el TSJC acababa en papel mojado y sólo quedaba una salida: elevar la queja hasta el Tribunal Constitucional (TC). Así las cosas, el viernes el PP presentó un recurso de amparo ante el alto tribunal para aclarar los cambios de criterio de la sala catalana. El TC tiene un plazo de quince días para dictar sentencia. El Ayuntamiento de Barcelona, en cualquier caso, se constituirá el viernes. El PP también ha presentado otro recurso ante el TSJC para esclarecer sus cambios.