Londres

El padre de Litvinenko dice que su hijo dejó anotado el nombre de su asesino

El padre del ex agente del KGB --el antiguo servicio secreto soviético-- Alexander Litvinenko, envenenado en 2006 en Londres, ha dicho que su hijo le dio una nota con el nombre de su asesino y otra información importante antes de morir y ha asegurado que el parlamentario ruso y actual sospechoso, Andrei Lugovoi, no fue el responsable, por lo que le ha pedido perdón.

"Alexander murió en mis brazos. Escribió información importante en un papel cuando se estaba muriendo, no quería que nadie nos oyera", ha dicho Walter Litvinenko en una entrevista exclusiva concedida al canal de televisión ruso RT.

Antes de esta revelación, únicamente había un comunicado póstumo de Litvinenko circulando en los medios, en los que el ex agente presuntamente acusó al actual primer ministro --y entonces presidente-- Vladimir Putin de estar detrás de su envenenamiento.

Sin embargo, Walter Litvinenko ha dicho que esa información fue fabricada y que él estuvo con su hijo hasta el momento de su muerte. Además, ha dicho que duda de la autenticidad del comunicado. "El (Litvinenko) casi no hablaba inglés, y la carta estaba escrita en un inglés impecable y poético. Alguien lo hizo por él", ha asegurado.

Litvinenko, que vivió y trabajó en el Reino Unido, fue envenenado en noviembre de 2006 con el altamente tóxico polonio-210, un isótopo radiactivo raro, y todas las sospechas, e incluso su declaración antes de morir, apuntaban a que había sido silenciado por el Gobierno ruso por investigar el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya y casos de asesinatos y torturas en Chechenia.

Walter Litvinenko había seguido hasta ahora la línea de acusación al ex agente del Servicio Sercreto (FSB) Lugovoi, aunque posteriormente retiró sus acusaciones e incluso llamó para pedirle perdón. "Andrei (Lugovoi) no es culpable. Estos chicos no tienen nada que ver con esto", ha agregado.

NUEVA VISTA DEL CASO

Lugovoi ya ha anunciado que está listo para llevar como testigo a Walter Litvinenko al tribunal británico donde se le pretende juzgar por la muerte del ex agente del KGB. "Se celebrará una nueva vista en Londres en los próximos meses. Este momento es importante para que se revelen documentos secretos del MI6 y el Mi5 (servicios secretos ingleses)", ha apuntado.

"Marina (la viuda de Litvinenko) quitó la razón al tribunal y ahora Walter está haciendo lo mismo. No tienen elección. Dentro de poco no quedarán más secretos", ha valorado Lugovoi. En este sentido, Walter Litvinenko ha apuntado que revelará más secretos ante el tribunal y ha dicho que al círculo cercano de su hijo no le van a gustar.

En octubre de 2011 el semanario británico 'The Sunday Times' publicó un artículo titulado 'Rusia asesinó a Litvinenko, según el fiscal general' en el que se señalaba que Lord Macdonald de River Glaven, el fiscal general que investigó el caso Litvinenko, habría hablado por primera vez sobre sus sospechas de que el asesinato fue una "orden de Estado de ejecución directa"orquestada por Rusia.

Lord MacDonald acusó a Lugovoi del asesinato de Litvinenko. Rusia se negó a acatar la orden de extradición argumentando que su Constitución no permite la extradición de ciudadanos rusos. Además, el Ejecutivo ruso negó su implicación en el asesinato de Litvinenko y desafió a Londres a que presentara pruebas que demuestren lo contrario, algo que no ocurrió.

En una carta al editor de 'The Sunday Times', el secretario de prensa de la Embajada rusa en Londres, Konstantin Shlikov, denegó las acusaciones vertidas en el artículo por "no estar apoyadas en evidencias". "Estamos seguros de que estas pruebas nunca han existido. En otro caso, hubieran sido presentadas", agregó.

"Estoy seguro de que las aseveraciones que indican que el asesinato de Litvinenko fue una 'orden de Estado de ejecución directa' orquestada por Rusia son otra gran mentira que alguien quiso diseminar en 2006", recalcó Shlikov. "Ahora tenemos que intentar buscar la verdad juntos. Rusia no tiene menos interés en esto que Reino Unido", apostilló.