Netanyahu atrapado entre la exigencia palestina y sus socios

Las negociaciones directas de paz entre israelíes y palestinos se enfrentan este fin de semana a su primer «impasse». Hoy vence la moratoria autoimpuesta por Israel para paralizar las construcciones en los asentamientos judíos de Cisjordania y, mientras Mahmud Abbas, líder de la Autoridad Nacional Palestina, ha advertido que no negociará «ni un día más» si la congelación de las edificiaciones no se renueva, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, no parece dispuesto a prorrogarla.

Los ojos estaban puestos ayer en el momento en el que Mahmud Abbas cumpliera su amenaza y se levantara de la mesa de negociación, un desenlace que Estados Unidos trataba de evitar. Tras una primera reunión el viernes en Nueva York con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, de la que Mahmud Abbas dijo no haber obtenido «nada nuevo», el líder palestino se reunió ayer con el enviado especial George Mitchell. Por parte de Israel permanecían en Nueva York el jefe del equipo negociador, Isaac Moljo, y el ministro de Defensa, Ehud Barak.

Según la Prensa local, Israel habría ofrecido a los palestinos una «minicongelación» o restricción de la construcción en algunos asentamientos que previsiblemente se queden en el futuro Estado Palestino cuando se dibuje el mapa, pero no en aquellos que, pese a estar ubicados en Cisjordania, seguirán formando parte del Estado de Israel.

La inflexibilidad de Netanyahu radica en presiones de los grupos más extremos de su Gobierno de coalición. Renovar la restricción se traduciría en casa con una ruptura y crisis del Ejecutivo.

La moratoria sobre la edificación de nuevas viviendas –que no obra pública– en Cisjordania la impuso Israel el 25 de noviembre de 2009, a petición de Estados Unidos, como gesto de buena voluntad para presionar a los palestinos a que retomaran el diálogo de paz. A la espera de ver cómo se resuelve el dilema de ambas partes –paz o crisis de Gobierno para Netanyahu y ceder o cumplir su advertencia para Abbas–, miles de colonos esperaban ayer el final de la medida. Según el periódico «Haaretz», en los próximos días podría retomarse la construcción de entre 2.000 y 2.200 viviendas de israelíes en Cisjordania.

El final de las negociaciones de paz, a tan sólo tres semanas de su inicio, podría despertar una nueva ola de violencia entre los enfrentados vecinos, según predijo esta semana el todavía jefe del Ejército, Gabi Ashkenazi, «como ocurrió después del fracaso de Camp David, aunque no al nivel de la Segunda Intifada». El pasado miércoles, la muerte de un palestino en Jerusalén oriental por los disparos de un vigilante colono generó una serie de disturbios de baja intensidad en las calles de la ciudad vieja.


Tres propuestas y ninguna solución
Aunque el contenido de las negociaciones se guarda con el mayor celo, se han filtrado las tres posibles fórmulas barajadas para salvar el escollo del final de la moratoria. Según el diario «Haaretz», del lado palestino se pidió que la moratoria se extendiera durante otros tres meses. Israel, por su parte, ofertaba limitar las construcciones en varios asentamientos (los que previsiblemente quedarán en la parte palestina del futuro mapa), pero sin anunciar públicamente la medida. Por último, Egipto sugirió una «congelación silenciosa», sin construcciones de facto y sin confirmación oficial. Ninguna satisfizo a todos.