La crisis apaga las estrellas Michelin

En un año marcado por la crisis y la desaparición de restaurantes como el Drolma en Barcelona, Príncipe de Viana en Madrid o La Alquería de Sevilla, la Guía Michelin de España y Portugal 2012 presentó ayer su siempre esperado y temido reparto de estrellas.

Los cocineros Jordi Cruz y Joan Roca, durante la gala de ayer
Los cocineros Jordi Cruz y Joan Roca, durante la gala de ayer

En total, los restaurantes españoles ganaron 16 nuevas estrellas, con especial atención a los tres que subieron a dos, en este caso el Àbac, de Barcelona, y El club Allard y Diverxo, en Madrid. De los trece nuevos locales con una estrella, destaca la distinción al Nerua, restaurante del Museo Guggenheim de Bilbao, la primera vez que se distingue al restaurante de un museo. «Ha habido suerte y veremos brillar otra estrella en el Tibidabo y vamos a por la tercera. Es un premio a un año de lucha y no vamos a parar», dijo Jordi Cruz, el joven cocinero del Àbac, que quiso agradecer a su equipo la prestigiosa distinción.

Del reparto de estrellas, destacó la mención a una nueva generación de cocineros, con Cruz al frente, que vienen a tomar el relevo a los grandes monstruos sagrados en un año que ha visto el cierre de El Bulli, de Ferran Adrià, para convertirse en una fundación y que en febrero conoció el triste fallecimiento de Santi Santamaría, al que se le hizo un cálido homenaje en la velada gastronómica en la que se anunciaron los premios. «Los de la Guía Michelin son unos profesionales increíbles que se dejan la piel en esto. Ha habido grandes alegrías este año, como el apoyo a gente joven que están empujando con fuerza», afirmó Martín Berasategui, que conserva sus tres estrellas.

Pero no todo fueron buenas noticias. Por ejemplo, Can Fabes, el restaurante de Santi Santamaría, que ahora lleva Xavier Pellicer, antiguo chef del Àbac, perdió una estrella y pasó de tres a dos. Hasta once restaurantes perdieron sus distinciones, aunque la mayoría fue por el cierre de los locales. «Me alegro por los que han ganado estrellas y me entristezco por los que las han perdido, pero en ambos casos hay que trabajar con la misma ilusión», señaló Eneko Atxa, el joven chef vasco del restaurante Azurmendi, que el año pasado ganó su segunda estrella y éste se ha quedado a las puertas de la tercera.

La gala en que se anunciaron las distinciones se celebró por primera vez en Barcelona, en el hotel Palace, después de que San Sebastián lo acogiera el año pasado. Este detalle que quería celebrar a la ciudad Condal como una de las capitales gastronómicas del mundo, con 20 restaurantes con al menos una estrella. Entre los presentes, los mejores cocineros españoles se dejaron ver para conocer de primera mano las buenas nuevas. Estaban Quique Dacosta, Dani García, Andoni Luis Adúriz, Ramón Freixa o Pedro Subijana, entre otros. La velada gastronómica estaba dirigida por Joan Roca y contaba con los platos de gurús de la cocina catalana como Carme Ruscalleda, Romain Fornell, Jordi Cruz y Javier y Sergio Torres, cada uno preparando dos platos y un postre. En total, 250 invitados disfrutaron del desmesurado festín, bañado con vinos y cavas catalanes. Puede que alguno no acabase de estar de acuerdo con el reparto de estrellas, pero lo que es seguro es que ninguno se quejó de la cena.

 

Sube y baja

Sube: La ascensión de los locales españoles Diverxo, Ábac y El Club Allard –que han pasado de una a dos estrellas este año– fue una de las grandes noticias de la jornada de ayer.

Baja: El Bulli y Can Fabes han desaparecido del olimpo gastronómico. El primero, porque los Adrià han echado el cierre y, el segundo, tras el fallecimiento de Santi Santamaría.
 

Un museo con estrella Michelin
Se estrena en la lista al obtener una estrella Michelin, pero su aterrizaje en el cosmos gastronómico no ha sido una sorpresa entre sus colegas de profesión. Con Josean Martínez Alija al frente de los fogones desde 1998, el Nerua del Guggenheim se ha convertido en el primer restaurante de museo que recibe el reconocimiento de la prestigiosa guía roja y se alza como un centro de referencia para la alta cocina. El trabajo de Alija ya se ha distinguido con varios premios, entre ellos, el de Mejor Cocinero Joven que recibió en el año 2000.