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ANÁLISIS: Muchas horas de trabajo por Jesús María ZULOAGA

Tiempo de lectura 4 min.

06 de mayo de 2011. 03:59h

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6/5/2011

En una jornada –desconozco el número exacto de horas que los magistrados del Tribunal Constitucional han dedicado a debatir el asunto–se han perdido muchos años de lucha antiterrorista. Aún el caso de que ETA nos anunciara mañana, dentro de unos días o semanas, que se rinde; que entrega las armas; o lo que se les ocurra, la democracia española habría pagado un precio político por esa decisión. Si para colmo, no se produce ninguna comunicación de este tipo, sobran comentarios.

Lo primero que me viene a la cabeza es el número de horas, algunas más de las empleadas por el Tribunal Constitucional, que decenas de agentes de las Fuerzas de Seguridad  han dedicado a investigar a Sortu y a Bildu. Los informes que entregaron a la Fiscalía y a la Abogacía del Estado son un ejemplo de amor al servicio, de trabajo bien realizado, de esfuerzo que, a la postre, no ha obtenido los resultados que se pretendían. Eso no significa que la inmensa mayoría de los españoles no les reconozcamos el mérito que tienen y que siempre han demostrado en la lucha contra el peor enemigo que ha conocido España: ETA y su entramado.

A estas horas de la noche, la sensación es extraña. El respeto hay que ganárselo y no se puede ir repartiendo por ahí en función de que uno pertenezca a tal o cual institución. El fraude, (al menos eso es lo que parecía por todos los indicios) que se esconde detrás de Bildu, es tan evidente que me cuesta creer que en España, después de lo ocurrido hace cuatro años, en plena negociación con la banda terrorista (que continuó pese al atentado de la T-4), se repita la historia. Pero esta vez agrandada en sus dimensiones: van a ser muchas más candidaturas las que van a poder participar en las elecciones .

Lo ocurrido con Bildu hiere a las víctimas del terrorismo. La indignación era anoche tremenda; hoy se conocerán sus argumentos. No era mucho pedir que ETA, por vez primera vez en la historia de nuestra democracia, estuviera fuera de ayuntamientos e instituciones locales y parlamentarias durante cuatro años. Además, era una prueba para saber si sus intenciones de apostar por «las vías democráticas» eran ciertas.

Se ha dejado otra vez la iniciativa a la banda, para mantener el alto el fuego, o no; para suspender definitivamente el chantaje del «impuesto revolucionario», o no; para olvidarse de la compra de armas (como misiles) y fabricar explosivos, o no.

Barato, pero que muy barato, le ha salido a ETA todo esto. Unos comunicados, palabras en definitiva, que se les puede llevar el viento en cualquier momento. Ya se han preocupado los terroristas de recordarnos que no han alcanzado sus objetivos de «independencia y socialismo».  ¿Van a volver a sus casas (los que no tengan causas pendientes) y se van a entregar a la Justicia los que han de ser juzgados por los delitos que se les imputan?. La respuesta se conocerá pronto. Es terrible irse a la cama con esta sensación de derrota y que sea porque otros se han salido con la suya. Esos que han ganado no quieren ser españoles y les repugna nuestra Constitución y nuestro Estado de Derecho. No respetan a nuestros tribunales, incluido el Constitucional. Que no se engañe nadie ni, por supuesto, trate de engañar.


Jesús María ZULOAGA

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