Rubalcaba busca apoyos en un acto deslucido y mal organizado en Sevilla

Sevilla- «Esto es una vergüenza» o «está muy mal organizado», decía, más suave, un histórico dirigente socialista sevillano que ha ocupado altos puestos de responsabilidad. La realidad es que la visita fugaz de Alfredo Pérez Rubalcaba a Sevilla no le salió del todo bien.
«Prometo que si soy secretario general del PSOE la próxima vez lo organizaré mejor». Así comenzó su discurso el candidato que le disputará a Carme Chacón la secretaría general de los socialistas. Las previsiones del PSOE sevillano fueron malas. Si Rubalcaba no es capaz de llenar un pequeño salón de un hotel de Sevilla, provincia donde aún resiste el empuje del PP, es que la crisis socialista está lejos de solucionarse. Se pasaron de prudentes o de «neutralidad activa». Apenas unas 200 sillas y todos los asistentes, otros 200 más, de pie para escuchar su intervención. Fuera de la habitación, siguiéndolo por dos pantallas de televisión, se quedaron, por ejemplo, el alcalde de Alcalá de Guadaíra, Antonio Gutiérrez Limones, o el presidente de la Diputación Provincial de Sevilla, Fernando Rodríguez Villalobos, entre otros. Sí contó con la presencia de la número dos del PSOE-A, Susana Díaz, y de tres consejeras del Ejecutivo de Griñán: Carmen Martínez Aguayo, María Jesús Montero y Micaela Navarro, seguidora de Rubalcaba «desde hace veinte años», dijo a la entrada.
En ese ambiente se expresó el candidato. Y lo hizo con un guiño obligado a las elecciones andaluzas, «una prioridad» para el PSOE, tal y como ha exigido Griñán. Parece que el presidente andaluz fue su «apuntador», porque esgrimió sus mismos argumentos: en marzo se deciden dos modelos, «el que representa Pepe Griñán y el de Rajoy», el del Estado del Bienestar y el que aboga por desmantelarlo.
Rubalcaba también defendió una oposición «útil», la «unión» del PSOE, un mensaje dirigido a las clases medias y centrar las propuestas en medidas contra la crisis económica.