Descontrol en las cuentas del ente que normaliza el catalán

La Sindicatura critica que el Consorcio pagara complementos no reglados 

BARCELONA– Trabajadores sin control de horario, empleados temporales que renovaban una y otra vez el mismo contrato o deudas de hasta cuatro millones de euros con entes locales y que no se recogían en las predicciones presupuestarias. Éstos son algunos ejemplos del caos organizativo que reinó en el Consorcio de Normalización Lingüística durante 2010, y que descubrió ayer la Sindicatura de Cuentas a través de un informe sobre la entidad que normaliza el uso del catalán.

Durante el año 2010, 27 trabajadores del Consorcio para la Normalización Lingüística cobraron un complemento de 13.810 euros por formación, aunque no estaba estipulado en el convenio del ente público. El mismo año, todo el personal administrativo vio abonado en sus cuentas 3.277 euros como un complemento de responsabilidad. Un extra que no figuraba en su convenio laboral en vigor, y que en teoría, sólo debían percibir los responsables de unidad. A estas anomalías que la Sindicatura ha percibido en la gestión del consorcio público que creó la Generalitat en 1989 –y tiene capacidad jurídica independiente–, hay que sumar otra serie de disfunciones en las plantillas y en su contratación.

El ente fiscalizador del sector público censura que la plantilla no estuviese formalmente aprobada publicada en el Diari Oficial de la Generalitat (DOGC), con la relación de todos los puestos de trabajo, tal y como sucede con el resto de organismos públicos. Además, resalta que existe una diferencia «no explicada» de 169 plazas de trabajadores entre la relación de personal que sí figura en los presupuestos del Govern y la que facilitó el propio Consorcio a la Sindicatura.

«El Consorcio no dispone de ningún documento, aprobado convenientemente, donde consten los criterios de selección que se han de aplicar para la contratación de personal laboral temporal», asegura la Sindicatura. Tal es el caos organizativo, que hasta una auditoría solicitada por el propio organismo advertía de que se estaba corriendo el riesgo de incumplir el Estatuto de Trabajadores por renovar periódicamente y de forma reiterada las mismas tareas a trabajadores temporales.

Ante los reproches de la Sindicatura, el Consorcio alega respecto a los complementos salariales que se cobraron sin estar estipulados en el convenio que lo que hizo fue cumplir con una resolución del presidente del ente fechada en 1991, bastante anterior al convenio en vigor.

La deuda millonaria del Clínic
El que tampoco ha salido bien parado del análisis fiscalizador de la Sindicatura ha sido el Hospital Clínic de Barcelona. El ente constata que el centro sanitario que se traspasó a la Generalitat en 2008 acumulaba al año siguente una deuda de 141,2 millones de euros a la Seguridad Social. Por lo visto el déficit se generó antes de 1995, y el pago se aplazó durante catorce años a través de una disposición adicional de los Presupuestos Generales del Estado del año 1995. Anualmente se fue incluyendo una moratoria en las sucesivas leyes de presupuestos, incluido el 2009, cuando «se amplió la carencia del pago un año más y se concedió una ampliación del periodo de moratoria».

Aunque no se ha reducido esta deuda durante todos estos años, la Sindicatura de Cuentas indica que esta situación «es habitual también en otros hospitales».

El ente fiscalizador también encontró «insuficiencias en el cumplimiento de la normativa contable y contractual», aunque destaca el «esfuerzo organizativo y de gestión que se ha apreciado y que es necesario consolidar». Además, señala la «indefinición» jurídica del centro que comporta indeterminación en varios ámbitos de actuación del hospital.