Ya era hora por Lucas Haurie

La Razón
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Negar que Felipe González, con las numerosas sombras que manchan todo mandato largo y con su sectarismo incurable a cuestas, es uno de los cinco personajes más importante de la Historia de España en el siglo XX es una completa estupidez. Por eso, y por su condición de sevillano de Bellavista, está plenamente justificado su nombramiento como Hijo Predilecto que el PP le racaneó en su momento y que ahora impulsa en loable desagravio. La abstención de IU debe ser tomada como lo que es: ganas de llamar la atención, el minuto de gloria de quien hoy habita la marginalidad municipal como justa punición por dos legislaturas de desmanes. Los ciudadanos tenemos sueños húmedos con la estatura intelectual de los políticos que hicieron la transición, desde la izquierda y desde la derecha. Perviven los más fuleros, rodeados por unos pretorianos de ágrafa ferocidad, amamantados en los pasillos de las sedes partidarias, que acabarán desguazando la obra ante su incapacidad para acometer la reforma que la adapte a estos tiempos. Los homenajes, mejor en vida. Para no caer en injusticias como la cometida con el catedrático Morales Padrón, que se fue en silencio y con la pena del desprecio que le profesó esa Sevilla oficial que el día 30, a buenas horas, le impondrá una medalla póstuma.