OPINIÓN: El Arco más conservador

OPINIÓN: El Arco más conservador
OPINIÓN: El Arco más conservador

El nombramiento de Carlos Urroz como director de ARCO ha permitido que la Feria haya adquirido la estabilidad y grado de normalización suficientes como para que se haya dejado de debatir sobre su supervivencia. Lo que, evidentemente, ningún director puede controlar por más idóneo que sea –y Urroz, desde luego, es la mejor opción posible para el comando de este evento- es el diseño de contenidos presentados por cada uno de los expositores. Había, en este sentido, muchas incertidumbres sobre el rumbo que iba adquirir la edición de 2011 de ARCO; una edición difícil, a contrapelo del peor momento de la economía española en décadas, y en el que la política de compras de las grandes empresas se ha visto desvirtuada por los lógicos recortes en la inversión. ¿ Como se iban a comportar las galerías invitadas? ¿Arriesgarían? ¿Optarían, por el contrario, por un "fondo de armario"de éxito ya sobradamente contrastado pero sin ninguna capacidad para reactivar el mercado mediante nuevas propuestas capaces de ensanchar sus límites? La respuesta a este «enigma» no tarda en despejarse cuando se accede a los pabellones 8 y 10 de Ifema. El impacto demoledor, peor incluso que en cualquiera de las previsiones más pesimistas. Sabíamos que 2011 iba a ser un año marcado por un retorno al orden, por una apuesta por valores seguros, por clásicos situados por en cima de coyunturas y marcos de turbulencias. Pero, sinceramente, por más que estas previsiones estuvieran en la hoja de ruta de cualquier aficionado al arte contemporáneo, resultaba muy difícil de calcular la dimensión de este «giro conservador» en el que se halla inmerso el arte contemporáneo, y, por inclusión, una de sus ferias más importantes: ARCO. El riesgo –salvo muy contadas excepciones- es un valor que ha desaparecido por completo de las propuestas defendidas por los expositores. Siempre que, en los últimos tiempos, se habla de un «retorno al orden» en el ámbito artístico se suele tomar como referencia el protagonismo recobrado por la pintura. Pues bien, ARCO 2011 es la feria con más pintura de los últimos años; aunque –y esto es importante matizarlo- una pintura ramplona, preñada de lugares comunes y con nula capacidad discursiva. El esteticismo –muchas veces resuelto en forma de un horroroso kitsch- se ha apoderado de los discursos centrales del arte actual, y esto es algo que, inevitablemente, va contra el concepto, contra la contundencia de la argumentación. Malos tiempos.


Pedro Alberto CRUZ SÁNCHEZ
Consejero de Cultura y Turismo