El mejor alcalde Almagro

La Compañía Nacional de Teatro Clásico da el pistoletazo de salida con «El alcalde de Zalamea», uno de los grandes dramas áureos. En el año de la crisis, la austeridad se impone en el montaje de Eduardo Vasco

Parece mentira, pero ya han pasado diez años desde que Sergi Belbel estrenó con la Compañía Nacional de Teatro Clásico «El alcalde de Zalamea» en 2000. Era la segunda versión, después de la de José Luis Alonso. Eduardo Vasco, director de la institución, ha decidido regresar por tercera vez a este gran texto escrito en el ecuador de su vida por Calderón de la Barca (1600-1681). Será este viernes, en el Hospital de San Juan de Almagro, y después de no pocos problemas. Pero, acuerdo mediante, los técnicos de la CNTC desconvocaron los paros anunciados y habrá estreno. «El alcalde de Zalamea», explica Vasco, «es una obra a la que hay que acercarse periódicamente, como "La vida es sueño"y "Don Gil de las calzas verdes". Hay ciertas obras de nuestro repertorio que deberían hacerse cada cierto tiempo porque tienen revisiones curiosas». El festival de teatro manchego arranca así su programación, después de la inauguración, que tendrá lugar mañana, con la entrega del premio Corral de Comedias al dramaturgo, escenógrafo y director Francisco Nieva. Es el año del debut de Natalia Menéndez en la dirección del festival, que este año tendrá 43 compañías, seis de ellas extrajeras, y seis estrenos. En este nuevo «Alcalde de Zalamea», Eduardo Vasco ha apostado por escenografías sobrias para el estreno principal de la CNTC de este verano, que la próxima temporada se verá en Madrid. El texto, cuenta Vasco, «siempre ha sido una de las obras capitales. Dentro de eso, estaba pidiendo a gritos una visión un poco contemporánea, pero desde el punto de vista de lo que hemos estado haciendo en la compañía en estos últimos seis años. En este sentido, es una especie de condensación de las ideas que hemos trabajado en la CNTC». Y aunque el director bromea con que «el montaje corresponde a los tiempos de crisis que vivimos», cuando se pone serio explica que «la austeridad procede de que creo que el teatro barroco tiene que basarse más en la concepción que en el oropel». Lorenzo Caprile firma el vestuario y Carolina González la escenografía.Los «alevines»Asegura el director que aquella versión de Alonso «es lo mejor que se ha hecho. Tiene en común con ésta la desnudez. Y el concepto: esta obra no fue escrita para treinta y cinco soldados, sino que se hacía con quince o dieciséis personas. José Luis fue uno de los que más trabajó en esa dirección y nosotros también hemos seguido esa línea de soluciones de convención, y no de teatro de masas, que es algo más del siglo XIX». Uno de los alicientes de esta CNTC es ver a los «alevines» de la Joven Compañía, como David Boceta, Eva Rufo y Alejandro Saa. «Hemos cerrado el círculo con este modelo, que supone la incorporación de actores de ja Joven Compañía a la principal, para representar los papeles jóvenes, lógicamente, y conviviendo con gente como Pepa Pedroche, Joaquín Notario o José Luis Santos, que son actores ya muy curtidos». Y cuenta sobre el Pedro Crespo de Notario que «va a ser uno de los papeles de su carrera, sin duda. Joaquín hace un Pedro Crespo mucho más humano y enraizado en la convención rural».