Dos líderes para un PSM roto

MADRID- Primarias para elegir candidato a las autonómicas, apertura polémica de la agrupación de Móstoles, elección de delegados para el congreso de Sevilla del próximo secretario general del PSOE... Los militantes del Partido Socialista en su federación madrileña no dan tregua y prometen volver a evidenciar sus diferencias en el «congresillo» que celebrarán hoy y mañana en Alcalá de Henares. Este fin de semana, el instituto Antonio Machado de la localidad acogerá el congreso regional extraordinario, una cita en la que los militantes no estarán representados por un único líder. Junto a la candidatura natural, la del líder del PSM, Tomás Gómez –que de momento no se ha posicionado ni del lado de Carme Chacón ni de Alfredo Pérez Rubalcaba, aunque nunca ha ocultado sus simpatías por la candidata catalana–, se someterá a votación de los delegados una segunda lista encabezada por el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Madrid, Jaime Lissavetzky, que a última hora de la tarde de ayer aceptó liderar el equipo de Rubalcaba en la Comunidad presentando una lista alternativa.

Reedición de las primarias
La brecha vuelve a abrirse en Madrid con una reedición de la lucha que en octubre de 2010 mantuvieron Gómez y la entonces titular de Exteriores, Trinidad Jiménez, sólo que esta vez la segunda opción para recabar el máximo número de apoyos para el que fuera candidato a las generales del pasado 20-N la encarnará el líder municipal del que es «íntimo amigo».

Están en juego los votos de 79 militantes que representarán en Sevilla a la federación madrileña y también el sillón de la Secretaría General del PSM, porque ya hay quien habla de un posible cambio en el liderazgo de los socialistas madrileños en su cónclave previsto para primeros de marzo, si finalmente Rubalcaba se hace con el timón del partido socialista. «A Tomás Gómez no le salen los números y ahora tendrá que asumir el funcionamiento democrático de este partido y acudir a Sevilla con delegados que se han manifestado explícitamente a favor de Rubalcaba», resumían ayer la situación actual fuentes del entorno del candidato que calculan que «como mínimo, un 40 por ciento» de los más de 900 socialistas que se espera voten en el «congresillo» –representando a 150 agrupaciones del PSM en las que se incluye la de Móstoles, disuelta desde hace cuatro años– lo haga a favor de Rubalcaba.

Desde la dirección del PSM ya se veían venir esta maniobra. No en vano, muchas agrupaciones de la región han votado dos listas separadas. Esta tarde el debate a las enmiendas de la ponencia marco del PSOE promete volver a evidenciar la brecha abierta en la federación: el PSM quiere pedir total autonomía e impedir unas injerencias de Ferraz que hasta el momento ni Gómez ni nadie han podido evitar.

 

División hasta en la Ejecutiva regional
Mientras continúa la incertidumbre sobre el candidato para el que pedirá el voto el líder del PSM, Tomás Gómez (que de momento ha dicho que quiere escuchar todas las propuestas), la federación madrileña lleva días revuelta a cuenta del mutismo del secretario general. Miembros de la Ejecutiva del PSM que hasta ahora habían evitado entrar en confrontación directa con su líder han decidido ahora apostar abiertamente por Rubalcaba. «Esto es otra guerra», aseguraba ayer uno de los miembros de la plataforma pro-Rubalcaba. A pesar de esto, fuentes de la dirección socialista madrileña aseguran que en 102 de las casi 150 agrupaciones la lista que ha resultado vencedora ha sido la promovida por Gómez.