No hay deseo de independencia

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La gran mayoría de los catalanes no quiere seguir a Artur Mas en «ese camino a ninguna parte» que describió, ayer, en Vitoria el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Al menos, así se desprende de la encuesta elaborada por NC Report para LA RAZÓN que hoy publicamos. Al 59,4 por ciento de los encuestados no le parece que sea el momento de plantear la secesión de Cataluña. Para la mayor parte, un 39,9 por ciento, la actitud del president de la Generalitat es irresponsable y sólo el 20,8 por ciento de los residentes en Cataluña se considera «sólo catalán», frente al 70,1 por ciento que incorpora también su identidad española. Respecto a la propuesta federalista del PSOE, los ciudadanos encuestados desconocen, simplemente, el concepto del federalismo (35,9 por ciento) o lo rechazan (33,3 por ciento). Partiendo de esta realidad social, no es de extrañar que el mismo sondeo, en lo que se refiere a la intención de voto en las próximas elecciones autonómicas, prevea un escenario sin grandes cambios, en el que CiU y el PSC serían los partidos más castigados, junto con la otrora formación de Laporta, que desaparece del Parlament. Si Artur Mas pretendía arrebatar votos a la izquierda independentista de ERC, se equivoca: no sólo puede perder hasta 4 escaños, sino que, además, retrocede tres puntos porcentuales. El corrimiento del sufragio nacionalista favorecerá a los republicanos, que ganan 4 escaños y superarían a ICV. En el otro espectro político, el Partido Popular sube 2 escaños y un punto porcentual y conserva cómodamente su tercera plaza, mientras que Ciutadans se mantiene estable. Es, sin embargo, muy significativo que la encuesta otorgue por primera vez a Plataforma por Cataluña la probabilidad de entrar en la Cámara autonómica con 3 diputados. El partido de Josep Anglada, populista y xenófobo, al estilo de la extrema derecha francesa, se beneficia de los votos desencantados de la clase trabajadora que antes votaba al Partido Socialista o a Izquierda Unida. Un fenómeno similar al ocurrido con Le Pen en las regiones francesas más tocadas por la desindustrialización y el problema de la inmigración musulmana. Por su parte, el líder del PSOE debería reflexionar y artícular un discurso político coherente en toda España, porque el descenso de votos que le auguran los sondeos en Cataluña para las próximas elecciones no parece meramente coyuntural. Los socialistas ya han perdido casi trescientos mil votantes en los últimos comicios catalanes y sigue la misma tendencia.
El panorama expuesto por la demoscopia, que consolida la correlación de fuerzas políticas catalanas y no descubre nuevas ansias de independencia, da la razón a Mariano Rajoy cuando se queja de que, además de vivir «momentos muy difíciles en la economía», los nacionalistas «se empeñan en generar a la gente más problemas de los que ya tiene».