Un coche distinto para sentir la conducción más auténtica

Quienes busquen un coche de estilo tradicional, práctico y para viajar con la familia, más vale que no sigan leyendo estas líneas. Pero si te interesa un automóvil biplaza diferente, que no pasa desapercibido y con el que se disfruta conduciendo cada kilómetro, el Caterham puede ser una solución perfecta.

Un coche ideal para aprender todas las técnicas para derrapar
Un coche ideal para aprender todas las técnicas para derrapar

Un vehículo directamente inspirado en uno de los modelos más apreciados del genio Colin Chapman, el creador de Lotus. Este inglés visionario basó la efectividad de su ingeniería en la ligereza y así creó el Lotus Seven. Un principio que se mantiene en los Caterham actuales que son lo más simples y efectivos. Como antaño, cuatro ruedas, dos asientos, un pequeño espacio para equipajes y una estructura que hace las veces de barra antivuelco y soporte para la capota de lona.

Lo que sí ha evolucionado es la parte mecánica con los motores Ford actuales, que son más efectivos y robustos. El fabricante propone dos versiones, con 120 o 175 caballos de potencia, en función del grado de diversión que queramos aplicar a nuestra vida. El primero cuesta unos treinta mil euros y la versión más evolucionada, la denominada R300 SV, que lleva bajo su capot delantero un motor Ford dos litros Duratec, roza los cuarenta y nueve mil. Pero, eso sí, disponemos de un coche con una relación peso/potencia difícil de igualar, ya que rinde 175cv para sólo 575 kilos. Una ratio que le permite alcanzar 225Km/h y acelerar de cero a cien en 4,5 segundos. Muchos coches de carreras no llegan a estos valores.

Para quienes quieran sentir estas emociones, o incluso probar a fondo un ejemplar antes de decidirse a su compra, la marca ofrece la posibilidad de realizar cursos de conducción para aprender todas las técnicas para derrapar o incluso a rodar en circuito de forma rápida y segura. Unas enseñanzas que imparte la escuela de pilotos que fundó hace ya varios lustros el ex piloto de Fórmula-1 Emilio de Villota. Toda una garantía, ya que por sus aulas han pasado buena parte de los que hoy pueblan las parrillas de salida no sólo en España.

El curso básico, de «slalom» y «drifting», es decir, un recorrido entre conos donde se aprende a conducir fino y, a la vez, a aplicar las técnicas para derrapar y arañar segundos al cronómetro, cuesta 250 euros. Toda una experiencia a través de una jornada en la que Emilio y sus monitores nos inician en los principios básicos de la competición para, si se busca algo más, pasar luego al circuito en un curso superior.