El Club Bilderberg literario

La Orden de Finnegans, formada por ilustres escritores españoles, se desplaza a Dublín para honrar a Joyce en su gran día, el Bloomsday

El Instituto Cervantes de Dublín acogió ayer el encuentro
El Instituto Cervantes de Dublín acogió ayer el encuentro

Es un grupo que se mueve por amor al arte. Un poco siguiendo, sin pretenderlo, lo que hizo la Orden de Toledo –el grupo creado por Buñuel con sus camaradas de la Residencia–, la Orden de Finnegans se ha convertido en un clásico moderno en el mundo de las letras, llegando a llamar la atención de algún actor, como Stephen Rea. Todo ello con la intención de adorar a Joyce en su día grande, en el Bloomsday, y poner en marcha la máquina para expulsar a sus miembros. Ellos son Enrique Vila-Matas, Eduardo Lago, Malcolm Otero Barral, Antonio Soler, Jordi Soler, José Antonio Garriga Vela y, desde ayer, Marcos Giralt Torrente. Como preámbulo a su presencia en Dublín, el Instituto Cervantes de la capital irlandesa celebró un acto en el que los caballeros de este «club Bilderberg» joyceano presentaron su primer libro conjunto, «La orden de Finnegans», editado por Ediciones Alfabia, todo ello ante un auditorio lleno de dublineses fascinados porque su compatriota Joyce sea objeto de deseo. El volumen, en palabras de Vila-Matas, es «una reunión literaria del grupo». Cada uno habla de sus sentimientos hacia Joyce y Dublín, de los desesperados intentos por llegar a la cita sin retraso, del juramento que han de hacer en la Torre Martello –donde Joyce pasó un par de semanas escribiendo-, del truco para leer a Joyce como si fuera Simenon… Todo moviéndose entre lo cordial y lo irónico, entre la malicia de la gamberrada inteligente y la bondad de descubrir una primera edición de «Ulises» en una librería dublinesa o, mejor dicho, dublinesca.Para los dublineses en general y los joyceanos en particular es un halago que exista esta sociedad adoradora de uno de sus iconos culturales. Para los Finnegans se trata también de rendir homenaje al autor de «Ulises», pero también a la amistad, a beber cerveza Guinnes en algún pub de estos lares mientras de fondo se sigue un partido del Mundial y buscar un punto de encuentro para volver a encontrarse. Porque todos ellos coinciden en Dublín tras horas de vuelo desde Barcelona, Madrid, Málaga o Nueva York. Vila-Matas define al grupo como «una orden muy republicana donde cada uno campa a sus anchas». Este año se había anunciado la incorporación del editor Andreu Jaume a la institución. Sin embargo, Jaume no pudo asistir a la cita. Se encontró pronto un sustituto de altura en la figura del escritor Marcos Giralt Torrente que prestó ayer su solemne juramento, un acto privado y secreto al que no puede asistir nadie que no tenga que ver con la Orden.