La Generalitat y las «low-cost» miran con recelo el aterrizaje de Ryanair en El Prat

En la imagen, el vicepresidente de Ryanair, Michael Cawley, durante la presentación de la llegada de Ryanair a Barcelona
En la imagen, el vicepresidente de Ryanair, Michael Cawley, durante la presentación de la llegada de Ryanair a Barcelona

BARCELONA-El anuncio de Ryanair de empezar a operar 20 rutas desde El Prat a partir de septiembre no ha dejado indiferente a ninguna de las compañías «low–cost» que ya vuelan desde Barcelona. La aerolínea irlanedesa explicó ayer que establecerá una base con cinco aviones y ocupará a 350 personas, con una inversión de unos 284 millones de euros.Ryanair conectará El Prat con los aeropuertos, a nivel internacional, de Edimburgo, París, Roma, Venecia o Milán, entre otros; y, a nivel nacional, con Palma, Gran Canaria, Ibiza, Lanzarote, Málaga, Santander, Santiago, Sevilla, Tenerife y Valencia.El vicepresidente de Ryanair, Michael Cawley, presentó ayer el proyecto que la aerolínea tiene para volar desde Barcelona con 270 vuelos semanales. Según Cawley, Ryanair llegará a El Prat con el objetivo de «solucionar» la fuerte caída del tráfico que está sufriendo el aeropuerto barcelonés «desde la inauguración de la T–1», ya que, a su juicio, ninguna otra compañía tiene capacidad para solucionar este problema.Así las cosas, el presidente de Spanair, Ferran Soriano, afirmó que la llegada de la aerolínea «no ayuda al objetivo estratégico de Barcelona y Cataluña de convertir el aeropuerto en un "hub"». «La competencia no nos da miedo», indicó Soriano, y señaló que Spanair y sus socios de Star Alliance trabajan para que la capital catalana tenga más conexiones internacionales de media y larga distancia. Desde Vueling, por su parte, se señaló que se han tomado con «tranquilidad» el anuncio y que no entrarán «en estado de pánico». «Estamos acostumbrados a trabajar en un entorno competitivo», apuntaron fuentes de la compañía. El secretario para la movilidad del Departamento de Política Territorial, Manel Nadal, apuntó que no es aconsejable que el aeropuerto «se sature con operadoras de bajo coste», aunque serán «el mercado y los ciudadanos son los que deben decidir».