Conciliación

El estrés laboral y familiar enferman más a la mujer

Reunión con el jefe, presentación, un bocado rápido, media hora de gimnasio, vuelta al trabajo, recoger a los niños, revisar los deberes y bañarlos, preparar la cena y conseguir que se laven los dientes, planchar, recoger la casa... Es la frenética jornada de muchas mujeres que intentan conciliar vida familiar y laboral, pero el ritmo les pasa factura.

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«Hasta que no logremos el ideal de la paridad, las enfermedades cardiovasculares y las relacionadas con el estrés y la ansiedad seguirán a la cabeza de las patologías femeninas», explica Mercedes Abizanda, coordinadora del grupo de trabajo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria, de Atención a la Mujer. Los estudios mantienen que las mujeres viven más pero también sufren más problemas de salud. Su incorporación al mercado laboral no sólo ha cambiado sus hábitos, sino que también la han incorporado a la lista de enfermedades con las que antes tan sólo se vinculaba a los hombres.

La Sociedad Europea de Cardiología (ESC) lo confirma: mueren más mujeres que hombres por enfermedades cardíacas. Sin embargo, «no reciben el mismo trato que los varones. Los expertos siguen sin percibir el alcance del problema entre las mujeres», comenta Marco Stramba Badiale, uno de los autores del informe que recoge el «European Heart Journal». La OMS ratifica el dato, ya que un 55 por ciento de mujeres muere a causa de problemas cardiovasculares, frente al 43 por ciento de los varones.

Así, en las últimas dos décadas, también han aumentado los infartos de miocardio en mujeres jóvenes (entre 35 y 54 años), mientras que entre hombres han disminuido. Como explica José Ramón Baneas, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid, «las mujeres enferman y mueren más que los hombres. Pero mientras ellos padecen más problemas coronarios, ellas sufren patologías cerebrovasculares», es decir, ictus.

Otro punto en el que coinciden los cardiólogos europeos es que las mujeres reciben un tratamiento diferente al de los hombres y se les prescriben menos medicamentos: «Se las diagnostica peor y les prescriben menos medicamentos que a los hombres a pesar de sufrir un ataque al corazón», subraya otro de los investigadores, el profesor Thomas Lüscher, del Hospital Universitario de Zurich. La doctora Abizanda explica un posible motivo para esta desigualdad y es que «las mujeres enmascaran el problema cardíaco con otros males como los dolores musculares. Además, a pesar del malestar, nos cuesta ir a urgencias», asegura.

Factores de riesgo

La menopausia se ha convertido en un problema añadido para la mujer. A los 51-52 años «se pierde la protección y se elevan los factores de riesgo. En especial, aumentan las enfermedades relacionadas con la obesidad y el colesterol, aunque el hecho de que ellas sigan trabajando a una edad madura también eleva los niveles de ansiedad, que provocan estrés y depresiones», añade Baneas.

Migrañas, lumbagos y sobre todo la presión laboral atacan cada vez más a las madres que «tienen dos empleos e intentan abarcarlo todo», dice la doctora. Su incorporación al mercado laboral también le ha generado un aumento de los problemas respiratorios, no sólo a las mujeres que trabajan en ambientes con humos (desde el 2 de enero con la ley antitabaco ya no existen), sino también por el elevado número de mujeres fumadoras. Fumar es una acto social y el ama de casa no tenía esta necesidad; pero su búsqueda por la paridad laboral le ha llevado a ello. «Los problemas respiratorios derivados del tabaquismo han incrementado el porcentaje de fallecidas a causa de este vicio», afirma Baneas.

Es difícil parar, pero los médicos creen que es la única solución, a corto plazo, que tienen las mujeres: «Puede ser difícil en determinadas situaciones en las que tu familia depende de ti, pero hay que imponerse», recuerda Abizanda


Más limpiadoras a partir de los 45 años
Las mujeres son las que mejor soportan la crisis, como reflejan los datos de la empresa de trabajo temporal, Randstad. Su directora de Relaciones Institucionales, Beatriz Cordero, asegura que «la situación de necesidad de las mayores de 45 años motiva el incremento de trabajadoras maduras». Su perfil es el de una mujer poco cualificada y que busca labores administrativas o dentro «del sector de la limpieza y de las fábricas», añade Cordero. A partir de esta edad, su implicación familiar es menor y por lo tanto tienen más tiempo para trabajar fuera de casa. «Los empresarios que las contratan buscan sobre todo dedicación, organización e inteligencia emocional».