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El sueño europeo contra la pesadilla del euro

El núcleo duro de la UE apuesta por la unión política para superar la crisis. El núcleo duro de la UE apuesta por la unión política para superar la crisis 

La actual situación económica puede convertirse en el impulso necesario para la construcción de Europa
La actual situación económica puede convertirse en el impulso necesario para la construcción de Europalarazon

BRUSELAS- Cuando las cosas van mal, se dice que hay que recurrir a los clásicos. Por eso, tal vez, el denominado Club de Berlín, el grupo de once estados miembros encabezados por Alemania que prepara el futuro de Europa, ha echado mano de las ideas de Jean Monnet y Robert Schuman, fundadores de la Comunidad Económica Europea cuando el continente se despertaba de la locura nazi. Ahora, quien arrasa a los países miembros es la crisis y los pensadores del núcleo duro de la UE encuentran las soluciones en un futuro federal, donde sólo los estados dispuestos a ceder soberanía estarán preparados para hacer frente a los desafíos del futuro. España, Francia, Alemania, Dinamarca, Polonia, Países Bajos, Austria, Italia, Luxemburgo, Bélgica y Portugal se adelantan así a la propuesta para una «verdadera unión política y económica» que el Consejo Europeo se ha comprometido a presentar antes de final de año y plantean un enfoque que supone dar una nueva vuelta de tuerca en materia económica, política y de defensa.

En el primer apartado, el más desarrollado por intentar dar respuesta a los problemas acuciantes actuales, el Club de Berlín se muestra a favor de ceder más competencias a la Comisión Europea, en un paso adelante hacia una mayor unión económica que respalde a la moneda única, aunque señalan que «no todas las políticas económicas tienen que ser decididas a nivel europeo». Este grupo de países propone dar a las instituciones europeas un poder efectivo de supervisión, con competencias concretas para controlar los presupuestos y las políticas fiscales de los Estados miembros para que éstos cumplan con sus compromisos de reducción de déficit y deuda, aunque al mismo tiempo se respete la responsabilidad de los estados miembros para componer sus propias cuentas. Para lograr un crecimiento económico sostenible en la eurozona, abogan por crear mecanismos «obligatorios» de coordinación en temas como el mercado laboral y las pensiones, al tiempo que un grupo de los 11 quiere avanzar en mejores mecanismos de solidaridad europea y explorar la posibilidad de «una mutualización de los riesgos soberanos», es decir, la creación de «eurobonos», un punto que aún necesita el visto bueno de Alemania. Entre lo más llamativo se encuentra la propuesta de, a medio plazo, resolver intentar potenciales problemas en la Unión Monetaria y Económica a través del desarrollo del Mecanismo Europeo de Estabilidad, hasta convertirlo en un «Fondo Monetario Europeo con los poderes adecuados». Esto supone un avance sustancial en la posición de la canciller alemana, Angela Merkel, pues hace tan sólo dos años decía que éste sólo es un «último recurso» al final de «una cadena de reacciones». Para salvar los problemas de los vetos en una unión de 27 miembros y más, este grupo propone que las futuras reformas de los tratados puedan votarse con una «mayoría supercualificada».

¿Federación de estados?
Pero estos planes del núcleo duro de la UE amenazan con tener duros oponentes. Entre ellos, Reino Unido, que no aceptará fácilmente perder su derecho de veto, ni tampoco que las políticas europeas de relaciones exteriores y defensa se centralicen en un ministerio europeo único. También tendrá dificultades la idea que cada vez tiene más defensores de elegir al presidente por sufragio universal, la ampliación de los poderes del Parlamento Europeo, o la posible división ulterior de la UE mediante la creación de un nuevo parlamento específico para los 17 países de la zona euro. Estas ideas apuntan en la misma dirección que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien durante el debate del estado de la Unión propuso una hoja de ruta para convertir la UE en una «federación de estados nación» capaz de competir en un mundo globalizado, donde potencias como Brasil, China o EE UU la están dejando atrás. «Ningún país por sí mismo puede hacer frente al futuro, se necesita más Europa y dejar atrás la fragmentación y la ola de populismo y nacionalismo», manifestó. Sin embargo, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García- Margallo, cree que Barroso se queda corto. «Barroso no habló de unión federal, habló de federación de estados nación y eso es exactamente lo que ya hay, lo que supondría un avance, un salto cuantitativo, es hablar de una unión federal», opina. El camino está todavía por recorrer, pero de lo que no cabe ninguna duda es de que los próximos meses serán determinantes para el futuro del continente.