Abonar el mar con sulfato de hierro no contribuye a paliar cambio climático

Abonar el fondo marino con hierro para elevar el volumen del plancton vegetal y descomponer mejor el dióxido de carbono (CO2) no ha resultado ser un instrumento válido para reducir el principal causante del cambio climático del planeta. Así lo hizo público hoy el Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marina (AWI), tras desarrollar experimentos en ese sentido sobre una superficie de 300 kilómetros cuadrados en el área marina de Punta Arenas (Chile). El instituto alemán, con sede en Bremerhaven (oeste del país), vertió en el mar seis toneladas de sulfato de hierro diluido dentro del proyecto germano-indio "Lohafex"y comprobó los efectos de la investigación durante los cuarenta días siguientes. El "abono"férrico sí contribuyó a duplicar la cantidad de plancton vegetal del área a lo largo de dos semanas pero el proceso se vio truncado por la entrada en escena de unos hambrientos copépodos, unos crustáceos de tamaño microscópico, que devoraron gran parte de las micro-algas. Posteriormente, y siguiendo la cadena alimenticia animal, otros crustáceos algo más grandes, llamados anfípodos -de dos ó tres centímetros de largo-, se alimentaron de esos copépodos. De ahí que, según el instituto alemán, aparte de unos "anfípodos bien alimentados", el experimento tuvo poca repercusión en el área y su efecto respecto al nivel de absorción de gases contaminantes fue prácticamente nulo. El experimento germano-indio, realizado por el buque de investigación "Polarstern"(Estrella polar, en alemán), fue conducido en colaboración con el Instituto Nacional de Oceanografía (NIO) de la India y reunió a investigadores de siete nacionalidades. Pese a las críticas de organizaciones ecologistas, que vieron en ese experimento una salida fácil al calentamiento global promovida por sectores económicos, el instituto AWI calificó el proyecto de "experiencia emocionante". "Hasta ahora no se conocían las reacciones de esos ecosistemas con tantos detalles", afirmó la directora de la entidad, Karin Lochte. El instituto señala que el vertido de hierro diluido en el mar sí podría ser efectivo en aguas ricas en ácido silícico, en las que proliferan las algas diatomeas. Esas especies se encuentran mejor protegidas ante los embistes de los crustáceos gracias a un recubrimiento exterior formado por una película de dióxido de silicio hidratado. Sin embargo, sólo un tercio de los mares del planeta cuentan con un alto nivel de ácido silícico. El "Polarstern"permaneció durante más de dos meses en el Atlántico Sur y abandonó la zona de la investigación hace dos días para dirigirse a Chile, donde realizará una parada de algunos días antes de tomar rumbo a Alemania, a donde se espera que regrese en mayo. El Gobierno alemán dio en enero luz verde al proyecto por considerar que no existían impedimentos científicos legales o científicos al "abono"del mar y en atención a la capacidad del plancton vegetal de absorber gases como el CO2. El experimento "Lohatex"no ha sido el primero de esas características que se ha llevado a cabo pero es hasta ahora el que ha abarcado una superficie más grande y el que más cantidad de sulfato de hierro diluido ha empleado en su investigación.