Advenimiento

La Razón
La RazónLa Razón

Es la hora de Pau Gasol... Y de Florentino Pérez. En el Staples Center de Los Ángeles corean el nombre de Pau con tanta intensidad como el de Kobe. Jack Nicholson vibra a su lado, canta, grita, le ido- latra y se emociona. Mejor, imposible. Por las calles de Madrid a Florentino le hacen la ola. Su advenimiento no tiene parangón en la tie- rra del fútbol. Hágase su voluntad. Gasol está a dos triunfos de convertirse en el primer español que consigue un anillo de la NBA. Si él lo gana, a Dwight Howard, la última sensación del basket norteamericano, el nue- vo Shaquille O'Neal, se le quedará cara de pasmo. El renovado inquilino del despacho más importante de Concha Espina anuncia un desembolso tan descomunal y una plantilla tan encantadora que Cenicienta ha pedido cita antes de que den las doce, no vaya a ser que la ficción supere a la realidad.

 

Pero todo es verdad. Gasol sigue creciendo y sus triunfos mitigan el dolor, que no la decepción, de ver a Nadal en manos de los médicos en vez de rebozado en la arcilla de Roland Garros. Tan cierto como el consumado fichaje de Kaká, el primer meteorito de la nueva era madridista. El 2-0 de los Lakers ante los Magic es tan premonitorio del anillo de Pau como que la llegada del prometido Kaká al Bernabéu es indicio de incorporaciones tales como Cristiano Ronaldo, Ribery, Alonso, Silva, Albiol... Y Ettore Messina, con un par de estrellas de la canasta. Lo ha dicho Florentino: «Lo que estamos haciendo para el fútbol lo vamos a hacer también para el baloncesto». Adiós a la sección residual. Con estos trazos, al nuevo proyecto sólo le falta Pau Gasol; pero esto son pa- labras mayores. Seguro. Imagino.