Iglesia Católica

ECONOMÍA Y ÉTICA

La Razón
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No se le puede extraer todo su jugo a la encíclica de Benedicto XVI«Caritas in veritate», sin tener en cuenta la crisis económica en que vivimos y la causa de esa crisis, la «dictadura del relativismo» (en frase del mismo Pontífice). No estamos sólo ante un problema social, ni siquiera ante un gravísimo problema social. Estamos ante un problema moral de magnitud tan elevada que puede destruir la civilización tal y como hasta ahora la hemos conocido, para dar paso a una ley de la jungla en la que el más fuerte hará valer su poder sin ningún tipo de cortapisa ética. Ésa es laclave de la encíclica y el mensaje más importante que el Papa ha querido lanzar a grandes –los del G-8– y a pequeños. Si Juan Pablo II postuló aquello de «sí a la ciencia con conciencia», Benedicto XVI está afirmando «sía la economía y a la técnica bajo el imperio de la ética». Una ética que tiene que tener en cuenta la atención a la vida del hombre como centro de todo verdadero progreso, el respeto a la libertad religiosa y el rechazo a una «visión prometeica del ser humano, que lo considera artífice absoluto de su propio destino». Una economía que respete los principios de subsidiariedad y de solidaridad. En definitiva, el adiós al relativismo. ¿Seremos capaces, entre todos, de lograrlo? El Papa ha hecho su parte y la ha hecho muy bien.