Jaime Rosales y Wang Bing se cruzan correpondencia a través del cine

Los diálogos entre el cine catalán y el de otras partes del mundo continúan con una mirada a China.

Jaime Rosales y Wang Bing se cruzan correpondencia a través del cine

Los libros de correspondencias cruzadas entre escritores son un género en sí mismo. En las cartas de Henry Miller y Lawrence Durrell descubríamos su pasión por Proust y su compartido amor por las madalenas. En las de Flaubert y Guy de Maupassant podíamos ver a un maestro dando consejos a un joven aspirante a escritor. En las de Allen Ginsberg y William Burroughs descubríamos sus miedos compartidos, sus amores y paranoias. En las de Hermann Hesse y Stephan Zweig, la visión de un terrible porvenir amenazante. Y en todas podías ver, en primer plano, unas mentes privilegias buscando la expresión perfecta.

Intimidad y vulnerabilidad

El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) ha buscado trasladar estas correspondencias al terreno visual con el ciclo «Cinèrgies», en el que dos directores de cine conversan en la distancia a través de pequeñas cartas audiovisuales en la que las imágenes sustituyen a la letra. Ayer presentaron las conversaciones entre el español Jaime Rosales y el chino Wang Bing. Durante meses se han ido mandando pequeños retos fílmicos cuyo resultado ha sido el estreno de dos nuevos cortometrajes.
Cualquier correspondencia es intimidad y vulnerabilidad. La de Rosales y Wang Bing no es diferente, siempre con el hombre como protagonista. «A ambos nos mueven preocupaciones parecidas que tienen que ver con el intento de captar nuestra realidad, nuestro tiempo, a través del cine, aunque nuestros mundos son muy diferentes, algo que queda reflejado en nuestras películas», afirmó Rosales ayer.
El director español presentó «T4-Barajas Puerta J50», una visión del día a día en el aeropuerto madrileño. La cámara sigue a los pasajeros en sus idas y venidas, mientras se oyen pequeñas conversaciones fuera de su contexto, dando un toque irreal y anacrónico a las imágenes y al sonido. Por su parte, Wang presentó «Xi Yang Tang» (El valle feliz), en el que retrata la miseria de un pequeño pueblo en los altiplanos chinos. «La creatividad del cine pasa por reflejar los cambios sociales y ahora mi preocupación fundamental es reflejar en mis películas esas transformaciones que se están produciendo en China en un cine que todavía es minoritario en mi país», dijo Wang Bing.
Este es el tercer y último encuentro de «Cinèrgies» después de Albert Serra con Lisandro Alonso y Isaki Lacuesta con Naomí Kawase.