Poder cerebral por el Dr Bartolomé Beltrán

Poder cerebral, por el Dr. Bartolomé Beltrán
Poder cerebral, por el Dr. Bartolomé Beltrán

Lo contaban los medios internacionales más especializados. El 26 de mayo de 2008 fue la primera vez que «la tarea» del brazo «robótico», es decir, rodear un alimento, asirlo y llevárselo a la boca, se consiguía únicamente por medio de la mente, según el equipo de Andrew Schwartz de la Universidad de Pittsburgh (Pennsylvania), cuyo estudio fue publicado por la revista británica «Nature». Mas tarde, Miguel Nicolelis explicó a «The New York Times», «si alguien quiere abrir una puerta pesada, el cerebro genera señales que le dicen a los músculos de brazos y piernas aproximadamente cuánta será la presión que deberá ejercer o cómo mantener el equilibrio». Así explicaba el experto unas funciones que se aprecian cuando se pierden. Los afectados por parálisis, hemiplejia y, en general todas aquellas personas cuyas médulas espinales no estén capacitados para transmitir órdenes a los músculos, podrían aprovechar la actividad neurológica y transmitirla hacia un robótico que actuaría con un software. Algo así como una prótesis inteligente que se movería como los brazos biónicos que hemos visto en películas, tal es el caso de las escenas, ya famosas, de la serie «El hombre nuclear». Más allá del cine, la otra gran hipertrofia mediática de la realidad, es que la metodología actual nos lleva a solucionar esa relación aparentemente insólita entre el cerebro y las máquinas. Las parálisis que nos rodean, asentadas sobre seres humanos con cerebros nobles y saludables pueden beneficiarse con esta tecnología «neurointerrobática». Todo para que sean menos gravosas las consecuencias de un derrame cerebral, un traumatismo sobre la médula o una enfermedad neuromuscular.