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«Stop-motion»: es otro mundo

Se trata de la nueva aventura cinematográfica de Henry Selick (creador del clásico, también realizado en «stop-motion», «Pesadilla antes de Navidad») y la primera película de animación concebida con esta técnica y rodada en 3-D y alta definición. El proceso resulta complicado. Los animadores manipulan todos los objetos que aparecen en una determinada escena colocados sobre una plataforma de trabajo. Entonces se fotografía cada fotograma para la cámara de cine. Cuando se ensamblan y proyectan las miles de instantáneas tomadas, los personajes se mueven con fluidez y continuidad. De hecho, el rodaje recuerda a uno convencional, ya que hay que construir decorados, peinar a los personajes, maquillarlos, vestirlos, iluminarlos, e incluso «dirigirlos». Mundos paralelos La cinta nos transporta al mundo aparentemente idílico que descubre una niña cuando abre una puerta mágica que la lleva hasta su propio hogar, aunque ahora ha cambiado y es casi perfecto. Basada en un libro del británico Neil Gaiman, llama la atención que la historia aterrorice más a los adultos que a los propios menores, el público potencial de la producción. «Coraline, que tiene 11 años, es decidida, curiosa, y ansía vivir aventuras», explica el director. Para escapar de la realidad (unos padres demasiado embebidos en sus respectivos trabajos que apenas le prestan atención), Coraline busca emociones en ese universo paralelo. Cuando la increíble aventura adquiere un matiz peligroso, decide regresar. Si puede. Dakota Fanning pone la voz en la película original a Coraline y ayudó al director para crear los movimientos del personaje: «Me filmaron en vídeo y utilizaron mis gestos y expresiones faciales. Henry Selick me había dado fotos y pinturas de la casa de Coraline y eso me ayudó», confiesa. Gracias a ello, la protagonista fue humanizada de manera digital y logró un resultado sorprendente. No obstante, lo mejor de «El mundo...» estriba en la asombrosa utilización del ya mencionado «stop motion», un procedimiento antiguo que, como vimos, nada tiene que ver con los efectos especiales generados por ordenador. Selick prefería que la obra poseyera realismo, lo que consiguió gracias a este ingenioso invento. Mundos paralelos Decíamos que, a pesar de que dé esa impresión, no es un procedimiento nuevo: el primer ejemplo de animación en «stop-motion» se remonta nada menos que hasta 1898 con el corto «Humpty Dumpty Circus», realizado por los ingleses Albert E. Smith y James Stuart Blackton. Los europeos fueron los primeros en utilizar muñecos y otros objetos para contar una historia coherente, pero fue el californiano Willis Harold O¿Brien quien refinó la técnica. Suyo es el largo «El mundo perdido» (1925) y, con el escultor Marcel Delgado, el primer «King Kong» (1933).

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