Yo Leonor

La Razón
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Llamó mi padre el otro día al colegio. Estaba yo en la fiesta de fin de curso, disfrazada de Cristiano Ronaldo, cuando sonó el teléfono de la señorita, me puse, y se me cortó el rollo. Hola, cariño. Qué pasa, padre, qué has hecho ahora. Nada, mi amor, es que te aviso para que no te asustes: mamá y yo nos hemos quedado encerrados en un ascensor un ratito. Bendito sea Dios, es que no gano para disgustos con vosotros, ya no sabéis qué hacer para ponerme colorada. ¿Hubo por lo menos caída libre? No, se paró en seco y no había manera de que aquello anduviera. Madre mía, qué bochorno. ¿Y qué dijisteis al salir? Que lo hicimos a propósito para no irnos de Girona. Válgame san válgame, qué cosa más cursi. Padre, lo vuestro es muy fuerte, te lo juro. ¿Haríais manitas, por lo menos? Qué va. Iba también el President de la Generalitat catalana y no nos parecía el momento. ¿Montilla? ¿Os ha visto un médico? Mira que la alegría que desprende ese hombre puede ser letal. No se te ocurra hacer esas bromas delante de tu madre, que te mete en un correccional. Hala, venga, chiquitina, pórtate bien, so bicho. Colgó mi padre después de mandarme seiscientos mil besos y volví a la fiesta a hacer el panoli y triunfé, porque me coloqué una gorra de imitación de lado, miré como si matara tábanos con los ojos y era mismamente Cristiano Ronaldo. Y mira que a mí lo que me hubiera gustado es ir de director del CNI, con mi hermana boca abajo haciendo de pez espada. Mi hermana se ha puesto la chiquilla como un sollo, así que mucho esfuerzo no habría que hacer. Pero se me ocurrió comentarlo en casa y se montó una gordísima. Mi madre no me dirige la palabra y se le ha puesto un morro que se lo puede atar con una manta. Que yo no entiendo por qué, la verdad. Al fin y al cabo, ahora la gente de izquierdas gasta su ocio en las mismas cosas que el abuelo: cazan en fincas carísimas, pescan atunes del porte de Mitrofán (q.e.p.d) y navegan, y cuando lo dicen usan una g muy gutural. Con lo despeinada que vuelvo yo del Fortuna. Asco de vacaciones, puag.