Zapatero rescata Irak para tapar el caos del Gobierno sobre Kosovo

madrid- La retirada de Kosovo es una cuestión en cuyo fondo están de acuerdo los dos principales partidos. En el fondo, que no en la forma. La sensación que ha transmitido el Ejecutivo en la gestión de un repliegue considerado necesario y lógico es de absoluta descoordinación. Tanta, que ha llevado la decisión en sí misma de la retirada a un segundo plano para acorralarle en el desbarajuste que ha vivido estos días el equipo de Zapatero. Ayer, el presidente del Gobierno respondía por primera vez en sede parlamentaria a la polémica. Interpelado por el portavoz del PP en el Senado, Pío García Escudero, Zapatero rescató la pancarta del «No a la guerra» y respondió con un aplaudido por su bancada «ustedes enviaron las tropas a Irak contra la legalidad internacional y contra la OTAN». Esto, acompañado de una petición al PP de que «tengan un poco de pudor» a la hora de hablar de política exterior y de Defensa. García Escudero le acusaba de moverse sólo «para enfadar innecesariamente» al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y a los aliados de la OTAN. Zapatero, «culpable» El presidente aseguró, pese a todo, que está dispuesto a hablar con el PP de política exterior y defensa. La encargada de esta última política, Carme Chacón, también tuvo que responder por el repliegue, pese a que el senador popular Ovidio Sánchez cargó sobre Zapatero las culpas de todo este embrollo. Sánchez acusó al jefe del Ejecutivo de gobernar «a golpe de ocurrencias». Es más, el senador protestó porque «lo que ha trascendido entre nuestros aliados es que España ya no es de fiar», además de que el propio senador conociera la decisión por Antena 3 y no por el Ministerio. La ministra insistió en los argumentos de los últimos dos días y resaltó que había informado «con anterioridad» a la OTAN y a los aliados, además de resaltar que la posición española en esos ámbitos era «de sobra conocida» desde que Kosovo se autoproclamó independiente. Por último, Chacón trató de cerrar cualquier fisura por la que la oposición pudiera hacer sangre con el nuevo desencuentro con Estados Unidos. Admitió, por primera vez, que «si ha habido un equívoco» con Washington, «ya ha sido aclarado». Reglamento, a rajatabla Y mientras esto ocurría en la Cámara Alta, en la Carrera de San Jerónimo, el PSOE impedía que la Mesa del Congreso calificase la petición del PP para que el presidente del Gobierno explique en sede parlamentaria las formas en que Defensa anunció el repliegue. Argumento: el escrito del PP se había presentado un día antes, cuando ya estaba cerrado el orden del día del máximo órgano de gobierno de la Cámara. Excusas. La finta de los socialistas significa que, de aprobarse la petición del Partido Popular la próxima semana, Zapatero no comparecerá en pleno antes de tres semanas, pasada la Semana Santa, y no antes del veinte de abril. Y eso que la protavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, esgrimió razones de urgencia y actualidad para que se tramitase el escrito. De nada le sirvió, pues el PSOE invocó la aplicación estricta del Reglamento de la Cámara, es decir, que hubiese unanimidad para que se discutiera el asunto. Obviamente, los socialistas se opusieron y decayó el asunto. Así las cosas, el PP propuso que para evitar este tipo de demoras procedimentales en el futuro, se habilite un plazo extraordinario para calificar escritos por motivos de urgencia y actualidad. La idea se estudiará, ya que el PSOE dijo estar siempre abierto a mejorar el funcionamiento de la Cámara Baja. Pero quiera o no Zapatero hablar del asunto, los socialistas cuentan con que Mariano Rajoy sacará hoy por la mañana en el Congreso el asunto de Kosovo durante la comparecencia del presidente para dar cuenta de los resultados de la última cumbre de la Unión Europea. El líder de la oposición tiene previsto, además, preguntar sobre el mismo tema durante su pregunta semanal en la sesión de control. Si no quiere caldo, que diría el refranero español, Rodríguez Zapatero tendrá hoy dos tazas. Y además del debate parlamentari en el PSOE, pese a lo manifestado en público, sigue abierta la polémica sobre la descoordinación entre ministerios. El que más y el que menos tiene palabras críticas a la actuación de la ministra de Defensa en descargo del presidente Zapatero, como si éste no fuera el máximo responsable de las decisiones del Consejo de Ministros y de la coordinación entre departamentos. Lo que, desde luego, fue motivo de crítica unánime en el PSOE fueron las declaraciones de la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, cuando achacó al «machismo» de la derecha española la censura a la actuación de la ministra. No hay socialista que avalase ayer esta categórica sentencia, ni siquiera las más activistas del feminismo. Pero, lo dicho, todo esto es la trastienda porque de cara a la galería la consigna es cerrar filas con Carme Chacón y con el Gobierno. Prueba de ello fueron las palabras del portavoz parlamentario, José Antonio Alonso, que defendió la retirada de nuestros militares en Kosovo como «una decisión seria, correcta, meditada y coherente» que había sido «preavisada» a los organismos competentes.