Zapatero transmite a Cañizares su deseo de colaboración

madrid- El presidente del Gobierno recibió ayer en La Moncloa al cardenal arzobispo de Toledo y Primado de España, Antonio Cañizares, para desearle «suerte y éxitos» en su nueva etapa en el Vaticano. Monseñor Cañizares acudió a la cita de despedida antes de marchar a Roma, donde asumirá la tarea de Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en el seno del Vaticano. La despedida de Zapatero a monseñor Cañizares fue más allá del protocolo y es una nueva muestra del objetivo del presidente del Gobierno de mantener unas buenas relaciones con la Iglesia. Tanto el presidente Zapatero como la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega han mantenido una buena y cordial relación con monseñor Cañizares, frente a las manifiestas discrepancias con el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela. Zapatero interrumpió sus encuentros autonómicos de esta semana para incluir en la agenda la visita a La Moncloa del cardenal Cañizares. Estuvieron reunidos por espacio de más de una hora. Ambas partes destacaron el «clima cordial y de cortesía» de la reunión, que ya había anunciado Zapatero que tendría lugar en La Moncloa cuando felicitó telefónicamente a Cañizares por su nombramiento como «ministro» de El Vaticano, el 9 de diciembre. El nombramiento de Cañizares por parte del Papa Benedicto XVI ha sido valorado positivamente desde el Gobierno de Zapatero como un reconocimiento hacia España. Además, fue bien acogido por parte del Ejecutivo al considerar a posibilidad de establecer nuevos puentes con el Vaticano a través del arzobispo de Toledo y Primado de España. La vicepresidenta De la Vega también se refirió a la entrevista de Zapatero con Cañizares ayer, desde la India, donde se encuentra de visita oficial. La portavoz dijo que se trataba de «una visita de cortesía». Aunque De la Vega insistió en que se va a intentar el máximo consenso en la reforma de la ley de libertad religiosa, su anuncio no fue bien acogido por parte de la Iglesia española, ante el hecho de que se pretende un trato igual para todas las religiones en nuestro país. Sin asuntos polémicos Fuentes de La Moncloa insistieron en que en la reunión de ayer no se trató sobre este asunto. El Gobierno intenta mantener una postura de equilibrio respecto a la Iglesia, sin olvidar que también debe realizar guiños a su electorado más izquierdista, aunque hay que tener en cuenta que en las encuestas más del 80 por ciento de los españoles se declara católico. El Ejecutivo recibe presiones del PSOE para que se impulsen medidas laicistas, pero Zapatero no está por la labor de abrir nuevos frentes de conflicto con la Iglesia. Precisamente, el cardenal Cañizares ha jugado un papel de entendimiento respecto al Gobierno de Zapatero, al optar por la vía del diálogo y no del enfrentamiento. El jefe del Ejecutivo quiso dar trascendencia pública en su reunión de despedida con monseñor Cañizares, para dejar clara su voluntad de colaboración y limar asperezas con la cúpula eclesial. La relación entre el Gobierno socialista y la Iglesia está salpicada de desencuentros a raíz de asuntos como Educación para la Ciudadanía, la pretensión de aprobar una ley de plazos para el aborto o abrir el debate sobre la legalización de la eutanasia en España. Otro de los conflictos vino marcado por la legalización de los matrimonios homosexuales llevada a cabo por Zapatero. La Iglesia, con la colaboración del PP, protagonizó multitudinarias manifestaciones en contra de esta nueva norma y en defensa de la familia. Zapatero quiere evitar, en tiempos de crisis, nuevos frentes de conflicto, por lo que va a cuidar en los próximos meses que no se abran polémicas con la cúpula eclesial.