Los factores clave de la campaña electoral norteamericana más allá del Caucus de Iowa

El Partido Demócrata elegirá a su candidato en la Convención Nacional del partido en el mes de julio en Milwaukee

Todo listo para el caucus demócrata en Des Moines, Iowa
Imagen de una asistente planchando la bandera estadounidense en el Caucus de Iowa (EE.UU).GARY HEEFE

El Caucus de Iowa son las elecciones primarias más famosas de la campaña electoral demócrata porque son las primeras y porque marcan la tendencia a seguir para los candidatos durante el resto de la contienda pre electoral. Sin embargo, hay dos aspectos que serán determinantes a la hora de desequilibrar la balanza en las urnas, los denominados “Estados clave” y el voto hispánico.

Los “Estados clave”

Al igual que ya sucediese en 2016, serán Michigan, Pensilvania y Massachusets. En las últimas elecciones Trump ganó gracias a ellos. En Michigan, ganó por una diferencia de 10.000 votos, en Pensilvania, por 40.000 y en Massachusets por 100.000. Esto quiere decir que la diferencia entre llegar a la Casa Blanca o quedarte en el intento oscila en un intervalo de aproximadamente 200.000 votos.

Por un lado, el perfil de votante blanco de clase trabajadora es bastante favorable a Trump. Tiene las piezas relativamente bien colocadas y mucho que ganar. Aun así, cabe recordar que en 2016 perdió el voto popular y es muy probable que vuelva a suceder lo mismo, más aún después de pasar por un “impeachment”. El juicio político al que ha sido sometido el presidente le ha servido a la población norteamericana para darse de cuenta de que será capaz de hacer lo que sea con tal de salir reelegido.

Por otro lado, los demócratas, están haciendo esfuerzos por acercarse a la población blanca, mayor y rural que a priori le es más favorable a Trump. Quizás uno de los mayores errores que cometieron los demócratas en 2016, y más concretamente Hillary Clinton, es la gestión de los últimos días de campaña. Donald Trump realizó un gran esfuerzo, llegando a dar varios mítines políticos en el mismo día, a lo largo de estos “Estados clave”. Mientras tanto, Clinton se dedicó a pasearse por los Estados que tenía afianzados donde apenas podía rascar muchos más votos. Por lo tanto, lo que pueden sacar en claro los dos principales aspirantes, es que tendrán que hacer un sobresfuerzo en estos tres Estados en los instantes finales de campaña.

El voto hispano

En 2016 los demócratas depositaron una gran confianza en el voto y la movilización de la población hispana, algo que finalmente no les otorgó grandes resultados. Es verdad que hay sectores de la comunidad hispana que son conservadores, circunstancia que fue aprovechada por Trump para ganarse su voto.

En las pasadas elecciones sucedió algo con lo que no contaban los demócratas, la desmovilización de la población hispana, descontentos con las políticas migratorias y de deportación de la Administración Obama. Además, Biden no ha sido capaz de comprometerse a acabar con esta línea de actuación que ya tuvo Obama en su día. Sin embargo, no todo el panorama es desalentador para los demócratas, y es que es en los tres “Estados clave”, donde más está creciendo esta población, por lo que deberán de intentar atraer su voto.

Florida va a ser un Estado crucial, en cuanto al voto hispano. Es sabido por todos que quién no obtiene el apoyo de este sector de la población no gana las elecciones, y esta idea cada vez se refuerza más. Los demócratas tienen un “nicho de oportunidad”, que es la población puertorriqueña, descontenta con la gestión de la Administración Trump, después de la pésima gestión del huracán que les azotó.

Queda claro que el aspecto demográfico es muy importante, y como tal, no hay que olvidar a otros sectores de la sociedad, como la población afroamericana y las mujeres que, atendiendo a las estadísticas, tampoco se movilizaron en exceso a la hora de ir a expresar sus deseos a las urnas.

Así las cosas, se puede concluir que el voto latino será importante si los candidatos consiguen que se movilice, y sobre todo que lo hagan en torno a un candidato concreto. Trump supo cómo hacerlo, con una retórica anti “establishment”, presentando una batalla contra Washington. Además, se servirá del “impeachment” para ello.

Por último y no menos importante, en este sentido cabe destacar que dentro de 20 años, el voto hispano tendrá aún más relevancia si cabe, ya que según los estudios demográficos, para 2040, la población blanca en Estados Unidos dejará de estar por encima del 50 por ciento.

Los dos principales candidatos demócratas

En esta ocasión, son cuatro los principales aspirantes a representar al Partido Demócrata el 3 de noviembre: Bernie Sanders, Joe Biden, Elizabeth Warren, y Pete Buttiegieg. Sin embargo, parece que hay dos que a priori parten con cierta ventaja sobre el resto: Joe Biden y Bernie Sanders. Existe un factor que es común a ambos y que les puede llegar a pasar factura por igual, y es la edad.

Joe Biden parece ser el candidato mejor preparado, más adecuado quizás para la prueba de fondo que supone la carrera a la Casa Blanca. Es un candidato más moderado y cuenta con una mayor aceptación en el “establishment”. De cara a la galería le puede penalizar su relación con el “Ucraniagate”, donde apareció su nombre después de que Donald Trump encargase una investigación sobre sus actividades empresariales al presidente ucraniano Zelensky. Otro aspecto que le puede penalizar es la falta de valor emocional.

En cuanto a Bernie Sanders por otro lado cuenta con una gran aceptación entre los jóvenes y además ostenta una gran capacidad de recaudación de fondos. Se considera a sí mismo “socialista”, una denominación que entre los jóvenes estadounidenses no tiene una connotación peyorativa.

De una forma o de otra, el día 3 de noviembre se podrá comprobar si el electorado demócrata ha aprendido la lección tras el chasco que se llevaron en 2016 con la elección de Donald Trump como nuevo presidente de Estados Unidos.