Francia abre el juicio a Fillon por el escándalo que le apartó del Elíseo

El ex candidato de la derecha en 2017 está acusado de malversación de fondos públicos por los empleos ficticios de su mujer

El ex primer ministro francés François Fillon y su esposa Penelope se enfrenta a un pena de diez años de prisión/AP
El ex primer ministro francés François Fillon y su esposa Penelope se enfrenta a un pena de diez años de prisión/APThibault CamusAP

Las réplicas del terremoto político que sacudió a la derecha francesa en 2017 comienzan a sentirse tras la apertura ayer del proceso contra el ex primer ministro François Fillon. Tras una salida en falso el lunes por una huelga de abogados, Fillon apareció finalmente en el tribunal correccional de París en una primera y corta sesión en la que los abogados de la defensa alegaron la prescripción de algunos cargos.

Fillon está acusado del delito de desvío de fondos públicos. Mientras era diputado habría empleado ficticiamente a su esposa, Penelope Clarke. Un procedimiento que se habría repetido cuando Fillon dejó en el cargo a su sustituto en la Asamblea Nacional, su ex colaborador Marc Joulaud. Ahora los tres afrontan penas de hasta diez años de prisión y sumas considerables por concepto de multas.

No es el primer ex primer ministro que se enfrenta a la Justicia. Por el banquillo de los acusados ya han pasado animales políticos como Laurent Fabius, en 1999 acusado de homicidio involuntario en el caso de la sangre contaminada, o Alain Juppé, declarado culpable en 2004 en el caso de empleos ficticios en la alcaldía de París. Pero nunca antes una acusación de este tipo había ocasionado tantas repercusiones. En enero de 2017, cuando el semanario «Le Canard Enchainé» reveló el caso de supuestos empleos ficticios, Fillon era nada menos que el abanderado del partido conservador Los Republicanos (LR). En el camino habían quedado el ex presidente Nicolas Sarkozy y el favorito de los sondeos, Alain Juppé.

Más a la derecha que sus contrincantes, Fillon era una carta casi segura para quedarse con el sillón presidencial. Es en ese momento que «Le Canard Enchainé» lanzó una bomba de tiempo: Penelope Clarke, esposa de Fillon, y los hijos de ambos, cobraron fondos asignados a colaboradores parlamentarios. Ninguno de ellos habría trabajado efectivamente en este cargo. Más de un millón de euros de recursos habrían sido desviados.

Fillon comenzó negando las acusaciones, pero poco después las revelaciones de la Prensa se tradujeron en la imputación de los cargos por la Justicia. Contrariado, pero porfiado, el ex primer ministro no renunció a su candidatura a la presidencia, aunque no logró pasar a la segunda vuelta. La que sí disputaron la ultraderechista Marine Le Pen y el actual mandatario, Emmanuel Macron.

Ahora, el ex primer ministro trata de limpiar su imagen. Insiste en que los hechos que se le reprochan no eran delitos al momento de producirse. Algo que deberá zanjar la justicia. Otra cosa es el efecto que tendrá su reaparición en la escena mediática en pleno período electoral, cuando los Republicanos esperaban un respiro para las municipales de marzo próximo.