El populista conservador Igor Matovic acaba con la socialdemocracia en Eslovaquia

El partido neonazi Nueva Eslovaquia se convierte en tercera fuerza política, seguido muy de cerca por otro partido de extrema derecha socio de Marine Le Pen en Europa

Igor Matovic, virtual vencedor en las elecciones eslovacas, en un debate de televisión en BratislavaMARTIN DIVISEKEFE

Los eslovacos optaron por el cambio en las legislativas de este pasado sábado y han dado un claro triunfo al partido opositor Gente Corriente y Personalidades Independientes (OLaNO), del populista conservador Igor Matovic, con la debacle añadida del hasta ahora hegemónico socialdemócrata SMER, en un Parlamento muy fragmentado.

OLaNO se perfila como claro vencedor de los comicios legislativos, tras el 50% del escrutinio de los votos. Según el recuento del voto publicado que la Comisión Electoral ofreció en directo, el partido de Matovic obtuvo el 24,24% de las papeletas, por delante del 19,57% del gobernante socialdemócrata SMER.

Esa formación, hegemónica en las urnas en los últimos quince años pero desprestigiada por el asesinato del periodista Jan Kuciak y los indicios de connivencia con el crimen organizado, ha retrocedido desde el 28,28% obtenido hace cuatro años. Por el contrario, OLaNO ha subido del 11,2 puntos, impulsado por el voto protesta y con una campaña centrada en la lucha contra la corrupción.

Con un 8,56% de los votos (frente al 8,04% de 2016), el partido neonazi Nuestra Eslovaquia, de Marian Kotleba, se convierte en tercera fuerza de un fragmentado Consejo Nacional (Parlamento). Le sigue de cerca, con el 8,53%, otra formación de extrema derecha: Somos una familia (Jsme Rodina), socio eslovaco del nacionalista y xenófobo “Movimiento por una Europa de Naciones y Libertades” abanderado por la francesa Marine Le Pen y el italiano Matteo Salvini.

La formación liberal Libertad y Solidaridad (SaS), que cayó del 12,10% al 5,15%, y el recién creado Por la gente (Za ludi), formación centrista del ex presidente Andrej Kiska, que obtiene el 5,14%, entrarían también en el Parlamento unicameral.

En cambio, la nueva coalición centrista Eslovaquia Progresiva-Unidos, donde militó la jefa de Estado, Zuzana Caputova, con el 5,63%, no habría logrado superado el umbral del 7 % exigido para la alianzas (5% para partidos indivuales).

La participación en las urnas fue del 64%, frente al 59,8 % de 2016, según estos resultados parciales, que, de confirmarse, complican la formación del nuevo Gobierno. Matovic tendría que negociar el apoyo de otras tres fuerzas de la oposición, una situación que auguraría inestabilidad política en el país centroeuropeo.

Castigo al partido gobernante y sus vínculos con la mafia

Este castigo del electorado a la formación en el poder se produce en las primeras elecciones legislativas desde el doble asesinato de Kuciak hace dos años, cuando desveló una trama de vínculos de la mafia italiana con la altas esferas políticas que desató una masiva ola de protestas ciudadanas.

Arrastrado por sospechas de corrupción y connivencia con el crimen organizado, cuyas ramificaciones afloraron en la investigación del asesinato, el SMER está ahora abocado a la oposición, tras haber detentado el poder en tres de las cuatro últimas legislaturas.

Un artículo póstumo sobre los vínculos de la mafia calabresa con colaboradores cercanos al primer ministro Fico, fue otro de los desencadenantes de la caída del poderoso político de izquierdas, que se vio forzado por la presión social a ceder el relevo al frente del Ejecutivo a su correligionario Peter Pellegrini.

"Aceptamos con humildad el veredicto de los votantes. Todos arrastramos una responsabilidad histórica por lo ocurrido. Han sido las elecciones más difíciles", constató Pellegrini tras el anuncio de los sondeos.

"La política de la socialdemocracia merece más de lo que demuestran los 'exit polls'", añadió el primer ministro saliente, quien avanzó que el partido anunciará mañana cambios personales tras analizar los resultados oficiales del escrutinio.

Difícil formación de Gobierno

Lo que parece estar claro es que Eslovaquia afronta a partir de ahora una difícil formación de Gobierno, dada la gran fragmentación de un Parlamento integrado previsiblemente con ocho partidos, entre ellos los dos de extrema derecha.

El desafío para Matovic será forjar una alianza con formaciones liberales como Libertad y Solidaridad (SaS) o la coalición Eslovaquia Progresiva-Unidos (PS-S), una tarea difícil dadas las muchas divergencias y roces que han quedado entre estas fuerzas que han quedado patentes en la campaña electoral.

En el caso de volver los democristianos al Consejo Nacional, pues se les augura que superarán el 5%, el OLaNO podría disponer de otros socios de coalición, y dejar a los liberales de PS/S al margen, según algunos analistas eslovacos.