La UE urge a Erdogan a contener la ola migratoria antes de desembolsar los 4.700 millones comprometidos

Borrell pide decir “la verdad” a los refugiados y no mandarlos a Europa asegurando que “las fronteras están abiertas”

El club comunitario considera que el anuncio del alto el fuego en Siria entre Ankara y Moscú es una buena noticia, pero prefiere mantener la cautela ante los próximos acontecimientos. Los ministros de Exteriores se reunieron ayer en Zagreb (Croacia) de manera extraordinaria con el objetivo de hacer frente común ante el órdago de Recept Tayyip Erdogan.

Turquía está incumpliendo el acuerdo suscrito por los Veintisiete en el año 2016 por el que se comprometía a interceptar a los migrantes que intentaran llegar a suelo europeo a través de la islas griegas a cambio de 6.000 millones de euros, que deben servir para auxiliar a más de cuatro millones de refugiados sirios que se quedan en el país huyendo de la guerra.

Todo indica que Turquía está chantajeando a la UE para conseguir más fondos pero también para obtener un apoyo más claro de los Veintisiete en el conflicto sirio y, de esta manera, pugnar frente a Moscú por la hegemonía en la región. De momento, los socios europeos resisten este envite con una mezcla de firmeza declarativa y fragilidad real.

El club comunitario está dispuesto a agilizar los pagos presupuestados (4.700 millones de euros se encuentran comprometidos y 3.200 ya han sido desembolsados), pero no a poner más dinero sobre la mesa ya que según el máximo representante de la diplomacia comunitaria, Josep Borrell ,“lo primero” deber ser que Ankara cumpla su parte del trato. Los Veintisiete están decididos a blindar sus fronteras y afean que el régimen turco manipule y utilice a los refugiados como moneda de cambio. “Si queremos evitar situaciones críticas la gente tiene que decir la verdad, no contar a la gente que vaya a Europa porque la frontera está abierta. Dejen de jugar a ese fuego”, censuró Borrell

La declaración pactada ayer por los Veintisiete, “rechaza con firmeza el uso por Turquía de la presión migratoria con objetivos políticos” y repite palabra por palabra el mismo mensaje consensuado el miércoles por los ministros de Interior, pero la prudencia es la nota dominante. El propio Borrell afeó ayer a una periodista la utilización de la palabra “chantaje” para definir el órdago de Erdogan y se mostró partidario de un vocabularios menos “contundente” como forma de calmar las aguas y no desencadernar consecuencias indeseables.

En cuanto a soluciones al conflicto militar, los Veintisiete se limitaron ayer a supeditar la llegada de ayuda humanitaria al respeto al alto el fuego y no hacer demasiadas promesas que luego no se puedan cumplir. Borrell reconoció ayer que el club comunitario no tiene capacidad para que este alto el fuego se convierta en permanente y que debe “concentrar sus esfuerzos” en esta vertiente humanitaria.

Aunque varias capitales como Holanda habían sugerido la puesta en marcha de una zona de exclusión aérea al noroeste del país, el alto representante reconoció la necesidad de involucrar a otras organizaciones como la ONU y la OTAN para que esta propuesta pueda llevarse a cabo.

El problema no es lo que quieres sino lo que puedes. La vida política es un equilibrio entre tus propósitos y tus capacidades. Si olvidas tus capacidades y sólo piensas en tus propósitos, eso no es política sino magia. Nosotros no queremos hacer magia. Queremos actuar con nuestras capacidades y recursos”.

Ankara pidió la semana pasada ayuda a sus socios de la OTAN tras el ataque que terminó con la vida de 33 de sus soldados al norte de Siria, pero los aliados se limitaron a un apoyo político sin medidas concretas y recordaron que actualmente ya están reforzando sus defensas antimisiles con el objetivo de auxiliar a Ankara.