Siria: nueve años de guerra sin fin

El conflicto ha dejado al menos 500.000 muertos y seis millones de refugiados

Siria.- Casi cinco millones de niños han nacido en Siria durante la guerra que azota el país
UNICEF/AL-ISSA

Aisha Abu Khaled tiene nueve años, los mismos que la guerra en Siria. Fue gestada en la ciudad de Homs, pero nació en Arsal, Valle de la Bekaa, en donde vive con su familia en uno de los campamentos de refugiados de esta localidad libanesa fronteriza. Su abuela Um Khaled le contaba de más niña que en primavera el huerto de su casa era hermoso con los cerezos en flor. Aisha sueña con regresar algún día a ese bonito país que le contaba su abuela. Pero, de hacerlo, sólo encontrará destrucción. La inversión para la reconstrucción de la economía e infraestructuras es de unos 400.000 millones de dólares.

La guerra de Siria es el conflicto más largo de la última década, que ha dejado hasta la fecha un coste humano de cerca de medio millón de muertos y unos seis millones de refugiados.

Cuando ha entrado en su décimo año, al régimen sirio aún le queda por recuperar el 25% del territorio y las ofensivas en curso están siendo las más sangrientas. Idlib se ha convertido en la madre de todas las batallas y recuperarla sería Bashar al Asad como entregarle el laurel de la victoria. Por ese motivo, la ofensiva de Idlib es también la más despiadada que ha dejando más de un millón de desplazados a las puertas de Turquía en el último mes. En la última semana, las bombas han dejado de caer desde el cielo en Idlib, gracias a un alto el fuego que ha detenido los ataques aéreos. La tregua firmada entre Turquía, valedor de la oposición siria que lucha contra Al Asad, y Rusia, aliado incondicional de Damasco. Aunque muchos ven con escepticismo el cese de hostilidades, lo cierto es que la violencia se ha reducido en esta zona desde que entró en vigor, el pasado 05 de marzo. No obstante, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, este sábado tuvo lugar tres explosiones de dispositivos improvisados en el cruce de Al-Nasiriyah en el campo de Ras al-Ain que mató a cinco soldados e hirió a otros tantos.

Coincidiendo con el aniversario de la guerra, unidades rusas y turcas han empezado hoy a patrullar el corredor de seguridad a lo largo de la carretera M4 en Idlib, establecido en la tregua ruso-turca. La primera patrulla conjunta ruso-turca en la M4, que une Alepo con Latakia, está formada de un pelotón de la policía militar y vehículos blindados rusos, en un corredor que se extiende 6 kilómetros hacia el norte y otros 6 al sur.

La infancia robada es la cara más vergonzosa de una guerra y las cifras que arrojan las organizaciones internacionales sobre niños que han huido del conflicto son alarmantes. Según Unicef, un millón de niños sirios nacieron como refugiados durante la huida de sus familias de la guerra, y otros 4,8 millones niños vinieron al mundo en Siria durante estos nueve años de conflicto.

“A medida que el conflicto entra en su décimo año, millones de niños entran en su segunda década de vida rodeados de guerra, violencia, muerte y desplazamiento”,

Como Aisha decenas de miles de refugiados no va a la escuela porque para muchos de ellos desplazase hasta los colegios públicos es complicado porque no hay autobuses escolares o porque muchos de los sirios en el Líbano no están registrados por lo que aún es más difícil el poder estudiar. Ahora además, las ayudas de Naciones Unidas se han recortado para los refugiados pero a muchos les resulta más fácil y seguro vivir en el Líbano, Jordania, Irak o Turquía que regresar a Siria tanto por la inseguridad como el hecho de no tener un hogar al que regresar. Las cifras hablan por si solas. El balance de la guerra en Siria ha dejado unos 500.000 niños hambrientos, 1.2 millones de desplazados en campamentos informales sin acceso a servicios básicos, y miles de desaparecidos, detenidos y torturados.

La mayoría de menores sirios están desprovistos de una infancia normal, sin un ambiente sano donde crecer, sin educación ni recursos lo que ha llevado a muchos a tener que trabajar a sus 9 o 10 años para ayudar a las familias. Muchas veces se trata de familias de madre viuda o esposo luchando en la guerra, por lo que ellas han tenido que convertirse en los “cabeza de familia” y los primogénitos han tenido que ponerse a trabajar.