Mattis acusa a Trump de dividir a EE UU y ponerlo en peligro

“Es el primer presidente que ni intenta unir al país”, ha expresado el ex secretario de Defensa, el general James Mattis, en un nuevo revés al mandatario

FILE PHOTO: U.S. Defense Secretary James Mattis listens as U.S. President Donald Trump speaks to the news media while gathering for a briefing from his senior military leaders in the Cabinet Room at the White House in Washington
El ex secretario de Defensa James Mattis en una foto de archivo FOTO: Leah Millis Reuters

Miles de manifestantes volvieron a congregarse este miércoles en Washington en una protesta pacífica por la violencia policial contra los afroamericanos, mientras decenas de agentes con vestimenta militar llegaban al centro en autobuses unas cuatro horas antes del toque de queda.

Una multitud mucho más numerosa que la del día anterior se congregó por la tarde en el centro de la capital, dividida en varios grupos por un nuevo perímetro de seguridad trazado por la Policía local alrededor de la Casa Blanca, pero sin la valla de más de dos metros que este martes les separaba de las fuerzas de seguridad.

Poco después de las 19:00 (23:00 GMT), llegaron media docena de autobuses blancos a los alrededores de la Casa Blanca, y de cada uno de ellos empezaron a bajar unos 50 soldados vestidos con uniforme militar de camuflaje y escudos antidisturbios.

Los manifestantes que estaban en la zona recibieron a los soldados con abucheos y les gritaron: "¡Vergüenza!" y "¿A quién protegen?".

No está claro a qué unidad pertenecían los militares, aunque la Guardia Nacional -un cuerpo de reservistas activado por la alcaldía de Washington para hacer frente a las protestas- anunció este martes que planeaban desplegar unos 1.500 efectivos más en la capital esta semana, según informa Efe.

El noveno día de protestas en EE. UU. fue el que eligió James Mattis, general laureado, héroe de los marines, veterano de varias guerras y ex secretario de Defensa de Donald Trump para lamentar la actitud y el tono del presidente. “El primero que veo en mi vida que no trata de unir a la gente”.

Según Mattis, Trump “ni siquiera pretende que lo intenta. En lugar de eso trata de dividirnos. Estamos asistiendo a las consecuencias de tres años de esfuerzo deliberado para lograrlo. Asistimos a los efectos de tres años sin un liderazgo maduro”.

Sus palabras llegaban mientras miles de estadounidenses volvían a tomar las calles para protestar por la muerte de George Floyd. El informe forense definitivo establece que la causa de su muerte fue debida a una parada cardiorrespiratoria. No concluye de forma definitiva que muriera a causa de haber tenido la garganta comprimida por la rodilla de un agente de Policía durante más de ocho minutos.

Sea como sea la fiscalía general de Minesota ha elevado de asesinato en tercer grado a asesinato en segundo grado su acusación contra el policía Derek Chauvin. Los otros tres agentes que lo acompañaban en el momento de la detención también han sido procesados. Entre las reivindicaciones más escuchadas estos días figura la de conseguir que la policía tenga mucho más contacto con los miembros de las comunidades que patrulla, que los contratos que firman los sindicatos no funcionen como auténticos parachoques para evitar o entorpecer las investigaciones por presuntas malas prácticas, que los policías sancionados no puedan encontrar trabajo en otros cuerpos policiales y que se produzca una desescalada efectiva en la creciente militarización de numerosos departamentos.

Entre tanto Trump respondió al general Mattis, una de las grandes bazas de sus primeros años de Gobierno, comentando que «Probablemente lo único que tenemos en común Barack Obama y yo es que ambos tuvimos el honor de despedir a Jim Mattis, el general más sobrevalorado del mundo. Le pedí su carta de renuncia y me sentí muy bien al respecto. Su apodo era “Caos”, que no me gustó, y cambió a “Mad Dog”... Su fortaleza principal no era militar, sino las relaciones públicas personales. Le di una nueva vida, cosas que hacer y batallas que ganar, pero rara vez “traía a casa el tocino”. No me gustó su estilo de “liderazgo” o otras muchas otras cosas suyas, y muchos otros están de acuerdo. Me alegro de que se haya ido!».

En cuanto al viejo general, opina que «podemos unirnos sin él, apoyándonos en las fortalezas inherentes a nuestra sociedad civil. No será fácil, tal y como hemos podido ver estos últimos días, pero se le debemos a nuestros conciudadanos, a las generaciones pasadas que dieron su sangre para defender nuestra promesa, y a nuestros hijos».