Netanyahu congela la anexión del 30% de Cisjordania al no contar con el apoyo de EE UU

Israel retrasa la prometida ocupación el 1 de julio de los bloques de asentamientos judíos que rodean la frontera de 1967

A view shows the Israeli settlement of Efrat in the Gush Etzion settlement block in the Israeli-occupied West Bank
Los asentamientos judíos de Gush Etzion en la Cisjordania ocupadaAMMAR AWADReuters

El 1 de julio, anticipado por Benjamin Netanyahu como «una fecha histórica», fue un día corriente en Israel. La anexión de territorios y asentamientos del 30% de Cisjordania prevista en el «acuerdo del siglo», sigue siendo un enigma. No hay mapas definitivos, tempos establecidos, ni aliados para la causa, más allá de la Casa Blanca. Acérrimos aliados del Estado judío han reiterado el potencial explosivo que podría suponer este avance, como hizo ayer el «premier» Boris Johnson, que alertó de que «la anexión podría frenar las crecientes relaciones [de Israel] con el mundo árabe».

En los días previos, desde Washington se quiso poner el freno de mano, y se rumoreó que solo aceptaría una declaración simbólica de anexión sobre los denominados «bloques de asentamientos» contiguos a la Línea Verde (frontera previa a 1967), que se asume que en todo acuerdo de paz quedarían en manos de Israel.

Una amplia mayoría de países considera ilegales los asentamientos judíos en los territorios ocupados tras la victoria en la Guerra de los Seis Días (1967), y la anexión es vista como una violación de la legalidad internacional. El enviado especial de la ONU, Nikolai Mladenov, alertó la semana pasada en una marcha en Jericó que la medida «mata la idea de que la paz y la autodeterminación para los palestinos son alcanzables mediante la negociación». Y aclaró ante los presentes: «No estáis alquilando una casa. Ésta es vuestra casa».

Por ello, el «premier» israelí reconoció en una charla privada con cargos del Likud que «se trata de un proceso complicado con muchas consideraciones de seguridad y diplomáticas que no puedo detallar». Según reveló el canal público Kan, al «Rey Bibi» le frenó la inminente decisión del Tribunal Penal Internacional (TPI) sobre si debe acusar al Estado judío de supuestos crímenes de guerra contra los palestinos. Ayer, se limitó a remarcar que siguió manteniendo contactos con el enviado de EE UU para Oriente Medio, Avi Berkowitz, y que «seguiremos trabajando en los próximos días».

Asentamientos en Cisjordania
Asentamientos en CisjordaniaAntonio Cruz

Mientras, su socio, Benny Gantz, pretendió quitar el asunto del orden de prioridades. «Unidos venceremos la crisis del coronavirus. Todo lo que no está relacionado a eso, esperará a más adelante», dijo en una jornada marcada por más de 700 nuevos positivos, lo que elimina definitivamente a Israel de la lista de países seguros. Varias encuestas apuntan a que la mayoría de israelíes se opone a la anexión unilateral, cuyas implicaciones desconocen.

Entre la incertidumbre, el Ejecutivo israelí reveló un mapa con correcciones respecto al dibujado originalmente por el equipo de Trump. El objetivo: evitar que decenas de colonias queden aisladas y rodeadas por territorio que, según estipula el plan –boicoteado desde el inicio por Ramala–, sería destinado al eventual Estado palestino. Además, busca garantizar el control israelí sobre las principales autovías de Cisjordania, esencialmente para mantener la conexión territorial de las colonias con Jerusalén. A cambio, se otorgaría el control de áreas alternativas a los palestinos.

Pero la línea más dura de los colonos alega que Netanyahu les ha estado engañando, porque consideran que pretende levantar un Estado palestino a sus espaldas. «Hemos estado hablando de soberanía por un año y medio sin que ocurra nada sobre el terreno. Es todo una gran farsa», declaró Yossi Dagan, vociferante líder del consejo regional de Samaria.

Mientras desde el Ejército y los servicios de seguridad israelíes hacían «simulacros de guerra» en las últimas semanas para prever posibles escenarios, en los territorios palestinos se produjeron ayer protestas simultaneas. Tzahal temía que el «día de la rabia» convocado por Hamas en la franja de Gaza pudiese terminar con la reanudación de los altercados en la verja fronteriza, mientras algunos manifestantes que alzaban lemas como «¡No al apartheid, no a la anexión!» reclamaban que «la resistencia debe reavivarse».

Sorprendentemente, un asesor del «rais» palestino, Mahmud Abas, ofreció ayer reanudar las negociaciones con Israel si abandona sus planes de anexión, a pesar de que la Autoridad Palestina rompió formalmente los acuerdos de cooperación con Jerusalén. Pero las nuevas generaciones palestinas están desmovilizadas, y ya no confían en su liderazgo: «Estamos frustrados y tristes porque el mundo no nos prestó atención. La tierra ha sido colonizada hace tiempo, y no hicieron nada al respecto», opina Salem en Ramala.