Sociedad

Berlín, centro europeo de las protestas contra las medidas anti-Covid-19

Miles de neonazis, negacionistas, antivacunas, hippies y otras personas se manifiestan en la capital alemana contra el gobierno

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La pandemia es mentira, las mascarillas no son necesarias, las distancias tampoco, lo que hace falta es amor y deponer al gobierno. Abrazos masivos, música tibetana y rastafaris junto a gente muy enfadada y miles de banderas rojas, blancas y negras, la insignia del Segundo Reich alemán. Junto a éstas, banderas arcoiris, símbolo del orgullo lésbico, gay, bisexual y trans, y banderas con la paloma de la paz. La mezcla que Berlín ha visto desfilar por sus calles remite directamente al nombre de los organizadores de la marcha: Initiative Querdenken 771, fundada en Stuttgart. La palabra “Querdenken” está inspirada en otra palabra, “Querfront”, que son los llamados movimientos de “tercera vía”, una mezcla que en Alemania remite a la alianza entre conservadores e izquierdistas durante la República de Weimar.

Este sábado Berlín ha sido una vez más testigo de una manifestación masiva en la que no se respetaron ni medidas de distanciamiento ni se llevó mascarilla. Según el Ministro de Interior de Berlín Andreas Geisel, del partido socialdemócrata SPD, en la capital se han dado cita unas 38.000 personas, de las cuales unas 2.000 pertenecerían al espectro de la extrema derecha. Geisel trató de prohibir la manifestación porque los organizadores habían llevado a cabo otra protesta el pasado 1 de agosto en la cual no respetaron las medidas de seguridad contra la pandemia, ni distancias ni mascarillas. Un juzgado de Berlín declaró la prohibición como ilegal.

El líder del partido ultranacionalista Alternativa por Alemania en Turingia, Björn Hocke asistía a la cita, así como la plana mayor del partido en Berlín. El negacionista del holocausto Nikolai Nerling, condenado por negar el exterminio en el campo de concentración de Dachau delante de sus alumnos, asistió a la marcha y realizó un baile folcrórico tradicional alemán. Otras formaciones abiertamente neonazis como el partido NPD o el III Weg también llamaron a acudir a la manifestación.

Miles de personas se concentraron en torno a la Puerta de Brandenburgo alrededor de las once y la policía, que estaba presente con 3.000 funcionarios, tuvo que recordar una y otra vez a los asistentes que debían mantener las distancias de seguridad. Éstos ignoraron las indicaciones y la policía decretó que al menos deberían ponerse una mascarilla, lo cual fue asimismo ignorado. Sobre la una la policía comenzó a disolver la manifestación, sin éxito. A pesar de que habían preparado varios cañones de agua a presión no se llegaron a utilizar ni tampoco se utilizó la violencia de forma masiva para disolver a la multitud, probablemente porque entre los asistentes había bastantes personas de edad y otras personas habían asistido con niños.

Frente al Reichstag se congregaron cientos de personas y consiguieron asaltar las vallas de seguridad y se sentaron en la escalera del Parlamento. La policía realizó numerosas detenciones, algunos fueron repelidos con spray de pimienta. Los días anteriores muchas personas habían fantaseado en las redes sociales con “asaltar el Reichstag” después de acampar en la Calle del 17 de Junio. La policía desarmó unas treinta tiendas de acampada que habían montado en el parque Tiergarten. La semana pasada hubo una carpa de protesta frente al parlamento organizada por las mismas personas.

Unas 300 personas fueron detenidas frente a la embajada rusa después de que la policía les pidiera que se disolvieran en varias ocasiones y de que varios manifestantes arrojaran botellas de cristal y otros objetos a la policía. Uno de los detenidos fue el famoso cocinero vegano Attila Hildmann, que en las últimas semanas se ha convertido en uno de los cabecillas del movimiento negacionista. Hildmann pertenece al espectro de los llamados “ciudadanos del reino”, un grupo creciente de neonazis violentos que creen que Alemania es una empresa y no un país y que tanto los Estados Unidos como Rusia mantienen el país ocupado porque después de la Segunda Guerra Mundial nunca se firmó un Tratado de Paz. De ahí que frente a la embajada rusa muchos manifestantes llevasen pancartas con la inscripción “Friedensvertrag”, que significa Tratado de Paz.

Contra la manifestación de los negacionistas tuvieron lugar varias contramanifestaciones organizadas por la inciativa “Berlin contra los Nazis” y la confederación antiracista “Unteilbar” (indivisible). Estos manifestantes llevaban casi todos mascarilla y entre ellos se encontraban también miembros del partido socialdemócrata SPD (4)

El nieto de Kennedy llama en Berlín a luchar “contra el totalitarismo”

El abogado, activista medioambiental y antivacunas Robert Francis Kennedy junior, el nieto del presidente norteamericano John F. Kennedy, se subió al estrado en la manifestación de los negacionistas para asegurar que “Berlín es el frente contra el totalitarismo global” y alertó de los supuestos peligros de la red de telefonía móvil de G5 y de los peligros de un estado totalitario basado en la tecnología, por lo que atacó al creador de Microsoft Bill Gates. Las personas estarían en peligro de “ser esclavizadas” según él. Kennedy recordó la visita de su abuelo a Berlín y repitió su famosa frase “Ich bin ein Berliner!” entre aplausos de la multitud. Bill Gates es uno de las figuras que la escena de negacionistas hacen responsable del supuesto control mundial detrás de la, bajo su punto de vista, fingida pandemia. Otros oradores se refirieron a éste, a la supuesta dictadura de Merkel y el cabecilla de la organización Michael Ballweg pidió en el escenario el fin de todas las medidas contra la contención de la pandemia y la dimisión del gobierno. Con la vacuna del coronavirus quieren implantar un chip a las personas, la pandemia es un invento para ocultar la crisis económica global... Las ideas del complot dominaron los discursos.