Salvini pone en juego su liderazgo en el avance de la derecha en Italia

La previsible victoria de Luca Zaia en Véneto refuerza su posición dentro de la Liga

La última fotografía de campaña revela el significado de estas elecciones. Los líderes de la derecha juntos arropan a Susanna Ceccardi, la candidata de la coalición en la región de Toscana, uno de los últimos bastiones de la izquierda que amenaza con caer. Dicen que quien se mueve no sale en la foto, y eso es lo que ocurre en la imagen. Matteo Salvini de la Liga, Georgia Meloni de Hermanos de Italia y Antonio Tajani de Forza Italia -en representación de Silvio Berlusconi, convaleciente tras haber contraído la Covid-19- aspiran a ganar poder. Los comicios que se celebran este domingo y el lunes -se vota hasta las 15 horas de hoy- en siete regiones darán un mayor control territorial a la derecha, que ya gobierna en el doble de zonas que sus rivales. La novedad es que el liderazgo indiscutible que había ejercido Matteo Salvini durante los últimos años en esa coalición también está en juego. Que nadie salga de plano.

Por eso, todos se encuadran en Florencia, la capital de una región, Toscana, que podría ser determinante para abrir o no una crisis en el Gobierno. Si pierden los socialdemócratas del Partido Democrático (PD), que sostienen al Ejecutivo junto al Movimiento 5 Estrellas (M5E), el partido entraría en crisis. Pero si el PD consigue retener Toscana, la derrota será para Salvini. Él es quien eligió a la candidata y el representante de la coalición derechista que más se ha expuesto en la región. Consciente de los errores cometidos en enero en Emilia Romaña, otro territorio rojo que aspiraba a conquistar y en el que se llevó un fuerte varapalo, ha rebajado el tono. En esta campaña ha dejado que la protagonista fuera la aspirante a gobernar Toscana y no él. Incluso una mujer de origen africano le agarró un día de la camisa y él apenas levantó la voz. Es el nuevo Salvini, más moderado, menos histriónico y más precavido. Si pierde, no quiere ser el único que metabolice la derrota.

Pero así ocurrirá, inevitablemente. Cierto es que hace unos meses ganar en Toscana hubiera sido una utopía para la derecha, pero ahora, con los resultados muy ajustados, el resultado final se leerá en forma de vencedores y vencidos. No contará la actuación, importará el resultado. Y en caso de fracaso, Salvini sumará este golpe al de Emilia Romaña. Un hombre para el que antes de 2020 todo eran buenos presagios demoscópicos, refrendados después en las urnas. Pero no hay peor suerte que en una mala racha, a tus rivales les venga todo de cara. Una de las victorias más aplastantes de la derecha la conseguirá Luca Zaia, presidente del Véneto, y aspirante en el futuro a suceder a Salvini al frente de la Liga.

También los conservadores obtendrán una plácida victoria en Liguria, con un candidato moderado escindido del partido de Berlusconi. Mientras que las victorias en clave heroica las tiene mucho más cerca Hermanos de Italia, cuyos candidatos aspiran a arrebatarle al centroizquierda las provincias de Las Marcas y Puglia. Es decir, si Toscana sale cruz, Salvini no podría hegemonizar ninguna de las victorias, por mucho que la derecha crezca. La sombra de Zaia se haría más alargada dentro de su partido y la de Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia, cuestionaría de forma evidente el liderazgo al frente de la coalición.

La caída de más de 10 puntos que ha sufrido Salvini en las encuestas en el último año coincide con el ascenso de Meloni, cuyo partido -que obtuvo un 4% en las últimas generales- ya estaría en un 18, a sólo cinco puntos de la Liga. «Este ha sido un año fatal para Salvini, aunque la Liga es un partido al viejo estilo y no se van a apresurar a relevarlo de forma precipitada. Él lo ha llevado a ser la primera formación en Italia y, al menos, esperarán a las próximas generales», pronostica Lorenzo Castellani, politólogo la Universidad Luiss. Es decir, crisis en diferido, pero crisis al fin y al cabo. Mientras tanto, ya se ven muestras de divergencias en su formación.

Ayer y hoy también se celebra un referéndum para recortar en un tercio el número de parlamentarios. La ley la impulsó el M5E, pero en su Gobierno con la Liga. Por tanto, la postura de Salvini, que era entonces vicepresidente, es votar por el «sí». Sin embargo, la mayoría de los pesos pesados de su partido, han desacreditado de forma inusual al líder para hacer campaña por el «no». Ayer los italianos fueron pasando por los colegios electorales bajo las reglas sanitarias que impone el momento. De uno en uno en las salas, con mascarillas y obligados a usar el gel desinfectante. Son las primeras elecciones de la pandemia en este país y los datos de participación a las 19 horas revelaban que habían votado un 29%, una cifra moderada, aunque no es necesario un quórum mínimo.

Camila, en Roma, decía que había votado por el ‘no’, ya que “se trata de un voto de eslogan, de contenido populista” y que “antes que reducir la representatividad, deberían reformar el sistema parlamentario”. Se recortaría el número de diputados y senadores, pero los restantes mantendrán su sueldo y las cámaras seguirán teniendo idénticas funciones.