“Trump es un orador que divaga, pero tiene el don del matón para las calumnias ingeniosas”

El analista político David A. Bateman cree que Joe Biden “también puede ser divertido e insultante” en el primer debate televisivo

Sucedió en las elecciones del año 2000 con Al Gore y George W. Bush y puede ocurrir nuevamente a partir del 3 de noviembre con Joe Biden y Donald Trump. La posibilidad de un resultado muy ajustado o de que el presidente no acabe reconociendo una hipotética derrota sitúan al Tribunal Supremo en el punto de mira. David A. Bateman, profesor de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, explica a LA RAZÓN cómo puede influir la designación de una nueva jueza del Tribunal Supremo en la intención de voto. Bateman, además, considera que el primer debate televisivo no tendrá efectos relevantes en el resultado electoral.

¿Cree que el primer debate televisivo puede ser importante en las aspiraciones de los dos candidatos? ¿Veremos a un Trump afilado frente a un Joe Biden a la defensiva?

No creo que los debates televisivos sean tan importantes, aunque pueden generar altibajos o caídas modestas y temporales para un candidato u otro. Las opiniones sobre Trump son bastante estables. En cuanto a la oratoria, ninguno de estos hombres es Pericles ni nada por el estilo. Trump es un orador divagante, a veces apenas comprensible. Pero tiene el don del matón para las calumnias ingeniosas. Biden también puede ser divertido e insultante, pero eso funciona mejor como vicepresidente que como candidato presidencial. Y ambos están avanzando en años, así que no diría que ninguno tiene mucho coraje.

¿Cree que las encuestas le dan margen suficiente a Joe Biden para vencer a Trump en el colegio electoral?

Creo que las encuestas se van a igualar desde ahora hasta las elecciones, ya que los republicanos apoyan al presidente. Sin embargo, los sondeos han estado de forma consistente siendo favorables a Biden, por lo que espero que en ausencia de interrupciones por la covid-19, lo más probable es que el demócrata tenga la mayoría de los votos emitidos en todo el país. Pero las elecciones no son tanto una cuestión nacional sino más bien una elección estado por estado: por lo que es bastante fácil imaginar que Trump gane la mayoría en el colegio electoral. Probablemente no sea el favorito, pero tal vez tenga una oportunidad entre tres, lo que no son malas probabilidades.

¿Recurrirá alguno de los dos candidatos a la justicia si el resultado es muy apretado?

Es muy probable que esta sea la elección más litigada en la historia de Estados Unidos. La posibilidad más preocupante es que las demoras en el recuento y los quejas irresponsables del presidente alienten a algunas asambleas estatales a otorgar ellas mismos los votos del colegio electoral de su estado, sin tener en cuenta los resultados de las elecciones estatales. Esto sería una sorprendente reversión de las tradiciones democráticas de Estados Unidos, pero es constitucional y es probable que el Tribunal Supremo no intervenga. Si hay una disputa en un estado clave sobre criterios polémicos para recibir y contar las papeletas por correo, entonces el Supremo probablemente tendría que intervenir. Pero, de nuevo, la Cámara de Representantes también podría desempeñar un papel en la determinación de las listas estatales, si se llegara a eso. Todo puede volverse muy, muy complicado y feo, pero esto solo es probable si el resultado es apretado o si el presidente se niega a admitir la derrota.

¿La designación de la juez Amy Coney Barrett por parte de Trump sería decisiva en ese escenario de empate técnico entre ambos candidatos?

La nominación de un nuevo juez puede afectar los resultados ya sea motivando a demócratas o republicanos, desmovilizándolos o alterando las coaliciones dentro del Tribunal Supremo en caso de que ese organismo decida sobre una elección impugnada. Los demócratas están furiosos por la flagrante hipocresía que se muestra al impulsar una nominación judicial tan cerca de unas elecciones. Esto podría llevarlos a descargar su enfado en las urnas. O, al ver que la pelea está básicamente perdida, podría desanimarlos a quedarse en casa. Supongo que lo primero es más probable.

¿Y en el bando republicano?

Lo mismo ocurre con los republicanos: podrían estar encantados de tener ahora una mayoría conservadora en el Tribunal (que refuerza el sistema de gobierno minoritario del que dependen), y esto podría llevarlos a salir con entusiasmo para recompensar a su partido en las urnas. Por el contrario, para aquellos que respaldaban a Trump por la oportunidad de determinar la composición del Tribunal Supremo, podrían estar felices de tener lo que quieren y ahora verían con menos urgencia ir a las urnas. Una vez más, espero que lo primero sea más probable.

¿Es tan estricto el sentido del voto dentro del Tribunal Supremo de EE UU en función de su afinidad ideológica?

El cambio de pareceres dentro del Supremo será de suma importancia si la elección tiene que decidirse dentro del Tribunal. Si bien el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, es un ideólogo de extrema derecha, también es verdad que está comprometido con el prestigio institucional del Tribunal; esto lo ha llevado a romper con sus colegas de extrema derecha en varias ocasiones, y podría no estar dispuesto a erosionar aún más la legitimidad del Tribunal al adoptar una postura tan francamente partidista como lo hizo en el año 2000.