“Las mujeres de los suburbios que votaron por Obama y luego por Trump tienen la llave del 3-N"

El profesor de Políticas y Asuntos Públicos de Princenton analiza para LA RAZÓN la campaña norteamericana a tres semanas de las presidenciales de noviembre

¿Qué opciones tienen los candidatos a tres semanas de las elecciones?, ¿el positivo de Trump ha cambiado el curso de los acontecimientos?

El hecho más importante hoy en día en la política estadounidense es que la mayoría de los votantes ha tomado una decisión sobre Trump. Quedan muy pocos votantes indecisos. Y el presidente va mal. ¿Qué implica esto sobre las últimas tres semanas de la campaña? (Incluso ahora, mucha gente vota anticipadamente por correo para evitar el virus). Trump debe centrarse en los votantes “indecisos”, las personas que votaron por Obama pero lo eligieron en 2016. Estas personas ahora se inclinan nuevamente por los demócratas. Se trata sobre todo de mujeres de los suburbios con algo de educación universitaria, que tienen una presencia importante en estados bisagra como Pensilvania o Florida. Estos indecisos deberían ser el objetivo de Trump. Por el contrario, Joe Biden necesita desesperadamente retener a estos votantes. Si lo hace, probablemente gane.

¿Qué ocurre con el contagio de Trump, puede utilizar su enfermedad para cambiar su narrativa negativa sobre la gestión de la pandemia?

La forma en la que Trump ha llevado su infección no parece haber caído bien entre los votantes indecisos. Ya creían que había fallado a la hora de gestionar la pandemia y ahora actúa de forma imprudente y pone en peligro a otras personas. Como de costumbre, sus acciones son populares entre su base, pero no es a quien debe convencer. Las cosas pueden cambiar, pero las primeras encuestas indican que Trump ha jugado mal sus cartas en esto.

¿Qué consecuencias puede tener la negativa del republicano a participar en el debate electoral virtual?

La misma lógica se aplica a los debates. Trump necesita desesperadamente algo que aleje a los votantes indecisos de los demócratas. Por lo tanto, debería aprovechar la oportunidad de debatir y luego tratar de parecer razonable, responsable, bien informado y seguro. No, grosero, ignorante, agobiante y peligroso. Biden no quiere parecer cobarde, pero, francamente, no tiene nada que ganar con otro debate y mucho que perder. Si Trump amenaza con no debatir debido al formato, Biden debería mostrarse decepcionado y decir “qué vergüenza”, y luego ya podrá reírse en la Casa Blanca. Trump es realmente su propio director de campaña: rara vez escucha los consejos. Esto funcionó bien para él en 2016 cuando vio algo en los votantes estadounidenses que otros políticos y expertos habían pasado por alto. Eso fue genial. Pero ahora necesita recordar el viejo dicho sobre los abogados: si un abogado se representa a sí mismo en la corte, tiene un tonto por cliente. Trump debería dejar de escucharse a sí mismo y cambiar lo que está haciendo, al menos, si quiere ganar. De todos modos, puede que sea demasiado tarde.