¿Qué fue de los 33 mineros chilenos diez años después del faraónico rescate?

Los trabajadores que quedaron atrapados se sienten hoy olvidados por su país y lamentan que muchos piensen que se hicieron ricos

Mil millones de espectadores en todo el mundo siguieron por televisión el rescate de los 33 mineros chilenos. Hoy, no hay pena ni gloria para los protagonistas que quedaron atrapados tras el derrumbe de la mina San José, un viejo yacimiento en el norte de Chile. Allí, en la oscuridad y encerrados, pasaron 69 días y tal día como hoy hace una década fueron rescatados. El aniversario del derrumbe el pasado agosto pasó prácticamente desapercibido en un país que ha estado meses asfixiado por la pandemia y que parece empezar a ver la luz.

Sin actos oficiales en la capital chilena ni en el lugar del accidente, en el desierto de Atacama, el Gobierno solo organizó un seminario online para repasar las medidas de seguridad que se tomaron desde entonces en la poderosa minería chilena. Ni siquiera el propio presidente chileno, el conservador Sebastián Piñera, recordó el aniversario en las redes sociales y eso que hacía unos meses que acababa de asumir el poder para su primer mandato cuando ocurrió el accidente, en 2010.

El derrumbe de la mina había bloqueado la única rampa de acceso. Las escaleras de emergencia tampoco eran opción, la empresa había decidido dejarlas a medio colocar. El desastre de Atacama fue producto de un cóctel de negligencias por parte de la empresa dueña del yacimiento, que salió absuelta en el proceso, y de una falta de fiscalización de las autoridades, que para 2010 solo realizaron 2.400 controles en todo Chile, el principal productor de cobre del mundo.

Con el mundo entero en vilo, los 33 hombres fueron sacados sanos y salvos de las entrañas de la tierra en un rescate faraónico, que despertó el orgullo de todo un país y fue seguido en internet por más de mil millones de personas. “Yo solo pedía a Dios no más. Pero cuando ya íbamos más días pensaba en morir. Pasado los cinco días perdí la esperanza, quería a puro morir porque no había nada por dónde salir. No escuchábamos el rescate. Y después, cuando se empezó a escuchar el sondaje, pasaba directo, no llegaba nunca donde estábamos nosotros. Por eso, pasaban los días y cada vez pensaba más en otras cosas”, ha dicho el minero Claudio Acuña Cortés al diario chileno LM Neuquén.

Los mineros se convirtieron en una suerte de héroes nacionales por su resiliencia y su trabajo en equipo y viajaron por todo el mundo contando su hazaña. Hoy, su realidad es muy distinta: la gran mayoría no ha vuelto a trabajar en la minería y sobreviven gracias a una pensión estatal que ronda los 400.000 pesos, cerca de 520 dólares al cambio actual, la mitad de lo que cobraban en el yacimiento. “Hay otros compañeros que están con problemas psicológicos todavía, que no pueden colocarse en ningún tipo de trabajo”, lamentó a Efe Omar Reygadas, otro de los mineros.

Claudio Acuña sí que acabó regresando al mismo oficio que casi acaba con su vida. “Volví a la mina subterránea. Mi señora decía que no, mi familia… pero yo decía que a mí me gustaba, me llegaba ese olorcito, en la respiración. Yo lo sentía, parecía que la mina me estaba llamando. No sé, sería para morirme, no sé, pero yo estoy trabajando de nuevo. Me salió esta oportunidad y me fui a trabajar a la Minera Andina, cerca de la Cordillera de los Andes”, explicó a LM Neuquén.

José Ojeda, famoso por el mensaje que alertó l mundo que estaban con vida, dice a sus 57 años que las pesadillas persisten diez años después: “Estoy con una pensión, no es mucho”. Mario Sepúlveda denuncia malos tratos: “Hay gente que se olvidó de lo grande que hicimos a nuestro país”. Algunos de ellos lamentan que mucha gente piense en su país que se hicieron ricos tras la tragedia.

El Estado chileno fue condenado en 2018 a pagar más de 100.000 dólares a 31 de los 33 mineros, pero el Consejo de Defensa del Estado (CDE) apeló la sentencia al considerar que ya habían sido compensados con pensiones vitalicias y aún está pendiente el fallo.

Nosotros no fuimos héroes, fuimos víctimas”, aclaró en declaraciones a Efe el minero Claudio Yáñez, que tiene tres hijos y lleva diez años sin trabajo formal.