Trump y Biden se disputan el voto hispano en Florida

Ambas campañas se centran en este Estado clave, el republicano arrasa entre los cubanos y el demócrata mejora entre los latinos

La batalla de Florida será una de las claves del próximo 3 de noviembre. El voto hispano, latino, puede decidir las elecciones.

A nivel nacional, el candidato demócrata, el ex vicepresidente Joe Biden aventaja de forma radical al presidente de EE UU, Donald Trump, entre los electores de origen latino. Pero no sucede lo mismo en Florida. De hecho, mientras que en 2016 Hillary Clinton fue la favorita de los latinos en el estado por cerca de 40 puntos, en 2020 la ventaja apenas parece ir más allá de los 12.

El voto decisivo es el de la comunidad cubana. Como ha explicado el columnista Philip Bum, de “The Washington Post”, en 2016 los votantes de origen cubano votaron por Trump con una diferencia de 13 puntos respecto a Clinton, mientras que el resto de la comunidad hispana del Estado votó por la demócrata con más de 45 puntos de diferencia. En 2020, «los votantes cubanoamericanos apoyan más a Trump que los votantes hispanos en general» y «de ahí el problema para Biden» pues «tres cuartas partes de los inmigrantes cubanos en Estados Unidos viven en el estado de Florida, que tiene muchos votos electorales». Tantos que suma 29 votos electorales. Es cierto que el paraguas del llamado voto latino resulta tan laxo como ambiguo, que no hay muchos puntos en común, más allá del idioma, entre los aparceros centroamericanos de California y los habitantes de Miami, pero las encuestas nacionales, que condecen a Biden un 59% de apoyo hispano, por el 41% que acumula Trump, son un pálido reflejo del 66% de ventaja que cosechó Hillary Clinton en 2016.

Normal que en las últimas 48 horas todos los aspirantes hayan pisado el estado. Primero fue Mike Pence, el vicepresidente con aspiraciones presidenciales, reforzado después de su estupendo debate con una senadora Kamala Harris encorsetada, roma e insípida. Después acudió el propio Trump, que viajó a Orlando para marcarse un mitin que corona diez días de contravenir todas las recomendaciones científicas para evitar la transmisión del virus. Dió igual que los CDC (los Centers for Disease Control and Prevention) hablen de al menos diez días de cuarentena o que el director del National Institute of Allergy and Infectious Diseases, Antohny Fauci, considerase que al menos habría sido buena idea que el presidente use una mascarilla.

A fin de cuentas Trump acababa de declararse inmune («tal vez por mucho tiempo y tal vez por poco tiempo, podría ser toda una vida, nadie lo sabe realmente, pero soy inmune») y la cuestión aquí y ahora pasa por reconquistar Florida.

Uno de los Estados en los que cimentó su sorprendente victoria de 2016. Normal que en redes sociales, donde acostumbra a disparar sus más feroces jaculatorias, trate de animar a los suyos para afirmar que las encuestas están amañadas. «Biden pierde a lo grande en Florida», escribió. «¡Solo las encuestas falsas demuestran lo contrario!».

Golpeando de paso en el flanco de la edad, con el runrún de insinuar que Joe Biden está al borde la bancarrota mental y al borde una enfermedad neurodegenerativa, exclamó que la victoria del demócrata sería letal para el sistema sanitario y que Biden «cree que se postula para el Senado. ¡Olvidó el nombre de Mitt Romney y hasta dónde estaba!».

De la importancia del estado habla mucho y sobre todo elocuentemente el discurso que durante la convención republicana pronunció Robert Unanue, el CEO de Goya, la todopoderosa marca de comidas. El directivo alertó de que en el discurso de los demócratas, entre sus principales apoyos, encuentra un sospechoso y siniestro eco de las satrapías socialistas de las que él y muchos otros huyeron en su momento. No sólo Cuba. También resuena Venezuela.

Las encuestas, en realidad, conceden una ligera ventaja a su rival. Por ejemplo la del Emerson College concede a Biden el 50% de los votos por el 47% de Trump. Y Real Clear Politics, el agregador de encuestas, le da a ex vicepresidente con Obama 3.7 puntos de ventaja, de media, frente al actual presidente. Sólo la Fox, en una encuesta de hace una semana, pronosticaba una victoria de Donald Trump, con el 46% del electorado a su favor por el 43% que optaría por Biden.

Plan de voto

Por su parte Biden regresaba después de haber estado en la Pequeña Habana y la Pequeña Haití hace apenas una semana. Su campaña ha puesto en circulación un vídeo, uno más de la gran batalla de Florida, donde pide a los electores no sólo el voto, sino un plan para votar, una estrategia que tenga en cuenta las múltiples dificultades logísticas que puso en juego la pandemia.

«Te pido que decidas cómo, cuándo y dónde vas a votar», indicó Biden. «Puedes votar antes, por correo o en persona. Y después te pido que llames a cinco amigos o miembros de tu familia y que les pidas lo mismo».

En el año 2000, Florida decidió las elecciones entre George W. Bush y Al Gore. Lo hizo por menos de 600 votos. En 2016 Trump ganó en lugares como Ohio, Georgia, Arizona y Iowa. También en Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Hoy las encuestas pintan mal para sus intereses en casi todos. Si además de no conquistar varios de estos tampoco gana en Florida y Texas, la suerte será ya inapelable.

En cuanto a Biden, más le vale tener muy en cuenta los ominosos signos que envían los sondeos entre los latinos y no dar por seguros, ni muchísimo menos, campos de batalla tan cruciales como Miami.