Hipocresía yihadista: no se pueden mostrar viñetas de Mahoma pero el Papa debe ser asesinado

Daesh ha publicado carteles en los que incita a decapitar a Francisco por preconizar la paz entre las religiones

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La hipocresía y el fanatismo de los yihadistas no tiene límites. “Condenaron” a muerte a un profesor francés por mostrar a sus alumnos, en una clase sobre la libertad de expresión, una caricatura de Mahoma, “ejecución” que llevó a cabo un terrorista checheno, mientras publican en sus redes, con relativa frecuencia, carteles y mensajes en los que se incita al asesinato de Papa Francisco, por el mero hecho de ser el jefe de la Iglesia Católica. La amenaza se extiende a todos los “cruzados”.

A ellos, los musulmanes, no se les puede molestar con nada relativo a su religión; el que lo hace se convierte en blasfemo, con las consecuencias que se pueden temer porque fanáticos no les faltan para cometer la atrocidad de turno. Sin embargo, pueden asesinar impunemente cristianos por el mero hecho de serlos, ya sean coptos (recuérdese la múltiple decapitación por parte de Estado Islámici), protestantes o católicos. Sri Lanka, Filipinas, Nigeria, Níger, Burkina Faso, Francia (padre Hamel) y un largo etcétera han sido testigos de estos crímenes. La única razón para cometerlos es que las víctimas no eran musulmanes.

Los yihadistas consideran que tienen todo el derecho del mundo a amenazar al jefe de otra confesión religiosa y dedicarle, en sus boletines internos y redes sociales y , todo tipo de amenazas y comentarios dentro del concepto excluyente que tienen del Islam. A Francisco le atacan por favorecer la unión entre los creyentes de las distintas confesiones, por buscar la paz y no la violencia.

El Papa Francisco, como jefe de la Iglesia católica, se convierte en el objetivo de sus ataques, sobre todo después de la declaración que hizo en su día de respeto «a los verdaderos seguidores» del islam para que no se generalizara un odio contra esta religión.

«Benedicto XVI –señalaban en un boletín interno–, el predecesor de Francisco, decía que la democracia contradice la esencia del islam, que simplemente no tiene separación entre la política y la esfera religiosa real de los musulmanes. Así, mientras que Benedicto, y muchos antes que él, hicieron hincapié en la enemistad entre los cristianos paganos y musulmanes monoteístas, el trabajo de Francisco es notablemente más sutil, evitando palabras de confrontación, jugando el papel perfecto para su infiltración en tierras musulmanas».

Los yihadistas llegaban a afirmar que la condena que hizo Francisco del atentado contra una discoteca gay de Orlando, indicando que «no deben ser objeto de discriminación, que deben ser respetados y acompañados pastoralmente», lo que esconde es la búsqueda de apoyos de los gays en la cruzada contra la nación musulmana en general y el Estado Islámico en particular.

Puestos a desvirtuar la religión que no les gusta y que quieren erradicar afirmaban que las Escrituras, incluso el Evangelio, han sido manipulados porque no se conoce el original, lo que provocó el desvío de la gente, hasta que llegó Mahoma, que «fue enviado a llevar los rebaños perdidos de nuevo a la senda de la justicia». «La falsedad debe ser rechazada porque es simplemente falsa, como la verdad debe ser aceptada y seguida porque es verdad», sentenciaban.

«El Corán es la palabra de Dios que fue revelada al profeta Mahoma y conserva en su forma original hasta el día de hoy un mensaje puro, no contaminado por la religión pagana. Está libre de contradicciones y es auténtico porque se ha transmitido en cadena de una generación a otra».

Por contra, la mayor parte de la Biblia está escrita por autores desconocidos. Igualmente, la historia y el propio texto de la Biblia arroja mucha dudas sobre la autenticidad global de esta escritura, afirmaban.

Con estos conceptos, se explica el nivel de fanatismo que lleva a un individuo a asesinar a una persona por el mero hecho de mostrar una caricatura de Mahoma y, al tiempo, preconizar la extinción de las demás religiones empezando con el asesinato del jefe de la Iglesia Católica. En mayo de 2019, Daesh publicó un mensaje en las redes, a través del canal Telegram, en el que aseguraba que “las iglesias de los cruzados son objetivos legítimos para el Estado Islámico.

El Vaticano ha declarado la guerra al Estado Islámico y ha apoyado esta guerra. Cada hipócrita que derrama lágrimas de cocodrilo debe meterse un zapato en la boca”.