“Decapitarlos o asestar puñaladas profundas en los intestinos”

Los nuevos responsables del Estado Islámico difundieron un vídeo destinado a los “lobos solitarios”

Los nuevos responsables del Estado Islámico, Ibrahim Hashimi y su portavoz Abu Hamza, en un vídeo difundido en sus redes sociales, había pedido a sus actores (“Lobos”) solitarios que los decapitaran o asestaran una “puñalada profunda en los intestinos” de los occidentales. El atentado de esta tarde en las proximidades de París se enmarca en esta estrategia.

Los atentados en occidente tienen una mayor repercusión mediática que los que puedan cometer en África, Asia, Irak o Siria, que prácticamente pasan inadvertidos para la opinión pública. Como ha ocurrido hoy, el terrorista que actúa en solitario cuenta con el factor sorpresa. Es muy difícil, casi imposible, determinar cuántos individuos están dispuestos a secundar el llamamiento y las posibilidades que tienen de perpetrar acciones criminales.

En el citado vídeo, animan a los yihadistas a que busquen objetivos fáciles, “prepárate para tu guerra” y que aviven “los fuegos para que las llamas quemen a los cruzados (cristianos)”. Incluyen imágenes del autor del atentado contra una discoteca gay en Orlando, Omar Mir Seddique Mateen, el 12 de junio de 2016, con el resultado de 50 personas asesinadas y 53 heridas.

Este individuo aconseja que “si tienes armas y quieres matar a la gente puedes hacerlo”. Para justificar lo que dicen, los cabecillas de Daesh hacen una cita sesgada de El Corán, según la cual los musulmanes tienen que renunciar a una vida placentera y dedicarse al crimen, todo ello en nombre de Alá. “Sé duro con los enemigos, aterrorízalos, oh corazón de hierro, oh leones en el extranjero”.

Con anterioridad, en tiempos en que el califa era Baghdadi, confeccionaron un manual completo sobre el uso del cuchillo, cómo elegir el mejor tipo, por ser más fácil de utilizar y mas mortífero; las zonas en las que siorprender a sus víctimas; la forma de decapitarlas (cuyo detalle no viene al caso), hasta producir, si era posible, su decapitación; la manera de huir, etcétera.

Los cabecillas subrayaban la facilidad con que se puede adquirir en cualquier establecimiento un cuchillo o machete y el gran daño que se puede originar entre los infieles.

Procuraban, a la vez, inculcarles todo el odio posible hacia los occidentales.