Erdogan instiga un boicot contra Francia por su política contra el yihadismo

El líder turco pone en duda las “capacidades mentales” de Macron tras las medidas contra el islamismo integrista impuestas tras el asesinato de Paty

El turco Recep Tayyip Erdogan y francés Emmanuel Macron, durante la cumbre de la OTAN de diciembre pasado en Watardo (Reino Unido)
El turco Recep Tayyip Erdogan y francés Emmanuel Macron, durante la cumbre de la OTAN de diciembre pasado en Watardo (Reino Unido)CHRISTIAN HARTMANNREUTERS

La cruzada que ha iniciado el Gobierno francés contra las asociaciones islamistas radicales y los discursos del odio de ciertos imanes tras el último atentado de marca yihadista tiene un precio a pagar. Eso es al menos lo que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lleva días mostrando a su par francés, Emmanuel Macron, en una disputa entre ambos que viene de lejos y que incluso llega al plano personal.

Erdogan ha instado a boicotear los productos franceses en respuesta a las medidas tomadas en Francia contra agrupaciones islamistas y también ha comparado la situación de los musulmanes en Europa con la de los judíos antes del Holocausto. “Ya que allí han pedido no comprar bienes turcos, yo hago un llamamiento a mi pueblo: no compréis bienes franceses”, dijo Erdogan el domingo durante un discurso transmitido en directo por televisión, aunque no conste ningún tipo de boicot contra productos turcos en Francia.

En su alocución, Erdogan criticó duramente la difusión de caricaturas de Mahoma en Francia, en respuesta al asesinato del profesor Samuel Paty que había mostrado esos dibujos en una clase sobre libertad de expresión. Pero además, Erdogan reiteró su afirmación de días pasados de que el presidente francés, necesitaría “un control de sus capacidades mentales”, y calificó de “psicosis” las medidas contra el islamismo tomadas en Francia tras el asesinato de Paty.

La reacción de Francia a las palabras de Erdogan ha sido contundente. París ha llamado a consultas a su embajador en Turquía tras las “inaceptables” declaraciones de su presidente. De hecho, la llamada a consultas de un embajador es una herramienta diplomática extraordinaria de la que Francia no suele hacer mucho uso.

La indignación de París no se debe solo a esas palabras de más de Erdogan, sino también la ausencia de otras más importantes: la falta de una condena turca tras el brutal asesinato del profesor Paty. Además, el Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha respondido mediante un comunicado instando a poner fin a los llamamientos a boicotear productos franceses que han tenido lugar últimamente en varios países de Oriente Medio, entre ellos Turquía. Francia ha pedido además a las autoridades de los países correspondientes a que “se desvinculen de cualquier llamamiento al boicot o cualquier ataque contra Francia”.

En Arabia SaudÍ, la economía árabe más fuerte, los ciudadanos respaldaron una campaña a través de las redes sociales para dejar de comprar en la cadena francesa de supermercados Carrefour; y en Kuwait, la ONG Unión de Sociedades Cooperativas de Consumidores retiró de más de 70 establecimientos productos de belleza fabricados por empresas galas.

Josep Borrell, el alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, expresó el domingo a través de Twitter que las palabras de Erdogan son “inaceptables”, por lo que le hizo una llamada a Turquía para que detenga “esta espiral peligrosa de confrontación”. Borrell también le advirtió a Ankara que, si bien el Consejo Europeo propuso a principios de octubre relanzar las relaciones con los turcos, para ello “hace falta una voluntad política de las autoridades” a cargo de Erdogan porque, de lo contrario, “Turquía estará aún más aislada”.

La polémica entre Ankara y París viene de atrás. En su discurso del 2 de octubre, Macron dijo que, sin caer en la trampa de estigmatizar a todos los musulmanes, sí hay un “terrorismo islamista” que quiere amenazar las bases políticas francesas. “Está claro que hay un islamismo radical que lleva a negar las leyes de la República, que lleva a banalizar la violencia y que ha llevado a algunos de nuestros ciudadanos, de nuestros hijos, a elegir lo peor o a considerar que lo peor se ha vuelto natural. Quiere crear condiciones de excesos políticos, pero también de excesos violentos: los del terrorismo islamista”, señaló.

Las declaraciones del mandatario despertaron polémica, especialmente en Turquía, donde el presidente Erdogan consideró las palabras de Macron como “una clara provocación” y una “impertinencia”. Sin que el revuelo acabara, Francia enfrentó otro ataque mortal contra uno de sus ciudadanos, el profesor Paty. La semana pasada, en el homenaje póstumo al docente celebrado en la Sorbona, el presidente reiteró que Francia “no renunciará a las caricaturas”.

Francia y Turquía han chocado en los últimos meses en numerosos frentes políticos, desde el conflicto en Libia o Siria a las tensiones en el Mediterráneo oriental o, más recientemente, en el conflicto en el Alto Karabaj.