Macron: “Francia no renunciará a las caricaturas”

Los franceses despiden como a un héroe nacional al profesor decapitado Samuel Paty. “Los islamistas le mataron porque quieren dominar nuestro futuro”, asegura el presidente

«A Samuel Paty lo mataron porque los islamistas quieren dominar nuestro futuro. Ellos separan entre fieles e infieles. Paty solo entendía de ciudadanos». Con estas palabras y las notas del himno nacional, la Marsella, sonando en el patio del templo del conocimiento en Francia, la universidad de la Sorbona, el presidente Emmanuel Macron quiso despedir al profesor Paty, decapitado el pasado viernes en un atentado yihadista que ha conmocionado a Francia por atacar uno de los pilares republicanos fundamentales: la escuela pública.

Un emotivo y sobrio homenaje nacional, acordado en todos sus términos con la familia del profesor asesinado, sobre el que el mandatario francés ha afirmado: «Todos tenemos el recuerdo de un profesor que marcó nuestra existencia, aquel profesor que nos enseñó a leer o a contar, pero también que no se limitó al saber en sí, sino que también nos abrió un camino, una mirada. Paty era de aquellos».

El 5 de octubre, el profesor de Geografía e Historia había impartido una clase sobre la libertad de expresión en la que mostró dos caricaturas del profeta Mahoma publicadas por la revista satírica «Charlie Hebdo». Once días después, el 16 de octubre, Abdoulakh Anzorov, un refugiado de origen checheno de 18 años que no era alumno suyo y vivía a 80 kilómetros de allí, se presentó ante la escuela, pidió información a los alumnos del centro sobre el profesor y, después de localizarlo, lo atacó con un cuchillo, le cortó la cabeza y difundió las imágenes en la red social Twitter con un mensaje reivindicativo.

Poco después, el yihadista murió al recibir nueve disparos de la Policía. «No renunciaremos a las caricaturas», aseguró Macron durante su discurso.

Varios compañeros profesores de Paty leyeron textos de Jean Jaurès, figura del socialismo y símbolo de la educación para todos en Francia, como su «Carta a los docentes», escrita en 1888.

Por razones sanitarias se había limitado el aforo del homenaje nacional al profesor Paty a 400 personas, 100 de ellas alumnos de varios institutos de la región parisina. Y varias pantallas de grandes dimensiones fueron colocadas en los alrededores del Panteón para que el público en general pudiese sumarse al homenaje.

Un símbolo del siglo de las luces

La célebre universidad parisina ha sustituido en esta ocasión al Palacio de los Inválidos, enclave tradicional de los homenajes nacionales en Francia, para poner en valor también la labor de los profesores. «Templo del conocimiento, lugar histórico de la enseñanza universitaria francesa y hogar de la genialidad francesa, la Sorbona es el monumento simbólico del espíritu de las luces y del esplendor cultural, literario y educativo francés», significó el Elíseo horas antes del homenaje , según el cual la decisión se ha tomado con el acuerdo de la familia del fallecido Paty.

El homenaje nacional de ayer venía precedido de varios actos celebrados la víspera. El martes por la tarde, unas 6.000 personas se concentraron en la puerta del colegio donde enseñaba Paty, en Conflans-Sainte-Honorine, y cumplieron diez minutos de silencio antes de marchar en la ciudad.

Paty, que tenía 47 años y el viernes se convirtió según Macron en «el rostro de la República», recibió a título póstumo la Legión de Honor, la mayor condecoración que se concede en Francia, y su único hijo, de cinco años, se beneficiará de la protección especial del Estado.

La primera dama, Brigitte Macron, no pudo acudir al acto al estar en cuarentena por haber estado en contacto con un caso positivo de coronavirus, pero en una carta en el diario «Le Parisien» ensalzó su memoria y el trabajo de los profesores, que dijo que tienen en sus manos la labor de desarrollar el espíritu crítico de los alumnos para «hacerlos libres». «Hoy todos somos profesores», dijo en esa misiva quien durante 30 años enseñó francés en el mismo instituto en el que conoció al actual mandatario.

Paralelamente a los homenajes, la investigación del atentado sigue su curso. En el centro de la investigación figuran los mensajes intercambiados por Whatsapp entre el autor, el joven checheno de 18 años, y el padre de la alumna que había colgado vídeos que reclamaban la venganza popular contra el profesor.

Anzorove le reprochaba sobre todo que hubiera mostrado caricaturas de Mahoma ante sus alumnos en la clase del 5 de octubre. Días después de la difusión de los vídeos, Paty fue decapitado en plena calle por un refugiado abatido después por la Policía.

El entorno familiar del asesino también está siendo interrogado por la Policía, así como el exaltado militante islamista Abdelhakim Sefrioui, que acompañó al padre de la alumna en su movilización en las redes sociales. Ayer, también compareció ante el juez, al igual que dos menores de 14 y 15 años, sospechosos de haber recibido dinero del asesino a cambio de informaciones sobre la víctima.

La identificación de la víctima «solo fue posible por la intervención de los estudiantes», recalcó el fiscal antiterrorista de Francia, Jean-François Ricard, en una declaración a la Prensa en la que precisó que el agresor les ofreció entre 300 y 350 euros a cambio de información y les contó que quería humillarle, golpearle y obligarle a que pidiera perdón.

También ayer fueron sido escuchados en sede judicial tres amigos del asesino, que se habían entregado espontáneamente en la comisaría de Evreux el viernes por la noche, y serán interrogados por el juez. Según una fuente cercana al caso, uno de ellos es sospechoso de haber transportado al asesino, mientras que otro lo podría haber acompañado a comprar un arma que utilizó en el atentado.

Ese atentado, a juicio del fiscal, se inscribe en un contexto de amenazas de muerte desencadenado después de que «Charlie Hebdo» volviera a publicar las caricaturas del profeta antes de la apertura en septiembre del juicio por el atentado de 2015.